¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA?


Estudio básico en doctrina bíblica y vida cristiana. Este es un estudio sistemático de doctrina bíblica y vida cristiana.

Favor de Pulsar, en el siguiente enlace, en PDF:

WTBT_Spanish

¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA? Estudio básico en doctrina bíblica y vida cristiana

PARTE I: DOCTRINA BÍBLICA PARA EL CREYENTE

Este es un estudio sistemático de doctrina bíblica y vida cristiana. Las áreas discutidas en este libro han sido elegidas por su importancia para una fe bien fundamentada. Confiamos que mientras usted lee este libro apreciará la información y las respuestas que provee para muchos aspectos del andar cristiano.

Si en algo podemos ayudarle después de haber leído este libro, puede contactarnos completando nuestra “Página de Contacto” en http://www.rrb.org

Capítulo 1 – LA BIBLIA

Capítulo 2 – DIOS

Capítulo 3 – EL SEÑOR JESUCRISTO

Capítulo 4 – EL ESPÍRITU SANTO

Capítulo 5 – EL HOMBRE

Capítulo 6 – EL PECADO

Capítulo 7 – LA SALVACIÓN

Capítulo 8 – UNA EXPLICACIÓN BÍBLICA E ILUSTRACIÓN DE LA SALVACIÓN

Capítulo 9 – ARREPENTIMIENTO Y SALVACIÓN

Capítulo 10 – LA GRACIA PROVEE SALVACIÓN

Capítulo 11- LA FE APLICA LA VERDAD PARA SALVACIÓN

Capítulo 12 – LA IGLESIA

Capítulo 13 – LA MUERTE

Capítulo 14 – LA RESURRECCIÓN DE LOS CRISTIANOS
Capítulo 15 – ¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE EL INFIERNO?

Capítulo 16 – ¿QUÉ SABEMOS ACERCA DEL CIELO?

Capítulo 17 – EVENTOS FUTUROS

PARTE II: PRINCIPIOS BÍBLICOS Y PRÁCTICOS PARA EL CREYENTE

Capítulo 18 – TRIUNFO SOBRE LA TENTACIÓN

Capítulo 19 – CONDUCTA CRISTIANA

Capítulo 20 – SEPULTADOS EN EL BAUTISMO

Capítulo 21 – ELIGIENDO UNA IGLESIA

Capítulo 22 – ESPERANDO LA VOLUNTAD DE DIOS

Capítulo 23 – LA PRÁCTICA DE LA ORACIÓN

Capítulo 24 – TESTIFICANDO Y GANANDO

Capítulo 25 – ESCUDRIÑANDO LAS ESCRITURAS

Capítulo 26 – LA VIDA QUE VALE

Capítulo 1 LA BIBLIA

I. INTRODUCCIÓN

Alguien ha denominado a la Santa Biblia como “la biblioteca divina”, y esta es una declaración verdadera. Pese a que consideramos la Biblia como un libro, no obstante está conformada por 66 libros individuales, de los cuales el primero es Génesis y el último es Apocalipsis, y están divididos en 2 secciones principales: la primera es llamada el Antiguo Testamento y contiene 39 libros; la segunda es el Nuevo Testamento y tiene 27 libros. Al principio de la mayoría de las Biblias hay un índice con el listado de los nombres de los libros, y nos indica el número de la página en que cada libro comienza.

II. ¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA BIBLIA?

Desde el punto de vista humano la Biblia es sólo historia de hombres y fue escrita por no menos de 36 autores en un período de alrededor de 16 siglos. Pero lo más importante para recordar es que esos hombres escribieron bajo el directo control de Dios. Esto convierte a la Biblia en un libro inspirado por Dios, Quien les guió para escribir cada una de las palabras. Esto es lo que nosotros queremos decir con “inspiración”. Los siguientes textos bíblicos claramente enseñan que la Biblia es inspirada por Dios: “Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:16-17)

De modo que la Biblia es la Palabra de Dios. Alguno diría que la Biblia podría contener la Palabra de Dios. Esto implicaría que partes de ella son inspiradas y partes no. Pero entonces quién sabría qué parte es y qué parte no es inspirada. Luego de muchos años de investigación y de estudio, estamos convencidos de que no hay una explicación humana para este libro. Esta decisión no es dejada a opiniones terrenales, sino más bien como el Salmo 119:89 dice: “para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los Cielos.”

Otro punto importante para recordar es que la Biblia es la única revelación escrita que Dios ha dado al hombre. En la Biblia, Dios nos
advierte 3 veces de no agregar a las Escrituras ni quitar de ellas, la última vez es en Apocalipsis 22:18-19.

III. ¿CUÁL ES EL TEMA DE LA BIBLIA?

Pese a que la Biblia está constituida por 66 libros, tiene un único y gran tema sobresaliente: Cristo. El Antiguo Testamento contiene muchas predicciones o profecías, concernientes a Cristo. El Nuevo Testamento nos habla de su venida como Redentor. Cristo es anunciado en el Antiguo Testamento y revelado en el Nuevo Testamento. También nos habla de su muerte, sepultura, resurrección, ascenso y regreso al Cielo. Concluye revelando los próximos acontecimientos que tendrán lugar en el planeta Tierra. Jesucristo reinará sobre la Tierra por 1000 años, entonces habrá un juicio final llamado “El Juicio del Gran Trono Blanco”. Finalmente, “un nuevo cielo y una nueva tierra serán establecidos”. La Biblia nos da el plan de las edades, desde la creación hasta la nueva creación (Apocalipsis 21 y 22).

IV. ¿CÓMO ESTÁ DIVIDIDA LA BIBLIA?

La Biblia es el registro del mundo desde el principio del tiempo (creación) hasta el fin futuro. Génesis nos habla de la creación del mundo, la entrada del pecado, el diluvio y el comienzo de la nación de Israel. Desde Éxodo hasta Ester tenemos la historia de Israel hasta cerca de 400 años antes del nacimiento de Cristo. Los libros desde Job hasta Cantar de los Cantares de Salomón contienen maravillosa poesía y sabiduría. El resto del Antiguo Testamento, desde Isaías a Malaquías, es profético; eso es, estos libros contienen mensajes de Dios a Israel concernientes a su presente condición y su futuro destino.

El Nuevo Testamento comienza con los 4 Evangelios, los cuales presentan la vida del Señor Jesucristo. Hechos nos narra la historia del cristianismo en su infancia, revela el comienzo de la Iglesia y nos da testimonios personales de encuentros con el Evangelio de Jesucristo, incluyendo la conversión del gran apóstol Pablo. De Romanos a Judas, encontramos cartas a iglesias e individuos, desarrollando las grandes verdades de la fe cristiana, e instrucción práctica concerniente a la vida cristiana. Apocalipsis nos da una visión del futuro sobre eventos que tendrán lugar en los cielos, en la tierra y en el infierno.

V. CONCLUSIÓN

“Este libro contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino de salvación, la condenación de los pecadores y la felicidad de los creyentes. Sus doctrinas son santas, sus preceptos son comprometidos, sus historias son verdaderas, y sus decisiones son inmutables. Léala para ser sabio, créala para ser salvo, y practíquela para ser santo. Contiene luz para dirigirlo, alimento para sostenerlo, y consuelo para alentarlo. Es el mapa del viajero, la brújula del piloto, la espada del soldado, y el itinerario del cristiano. Aquí se restablece el Paraíso, los Cielos son abiertos, y las puertas del infierno son reveladas. Cristo es su gran tema, nuestro bien es su diseño, y la Gloria de Dios su finalidad. Léala lentamente, frecuentemente y en plena oración. Es una mina de riquezas, un paraíso de gloria y un río de placer. Recompensará la labor más grande y condenará a todos los que menosprecian su contenido sagrado. Es el Libro de los libros – El Libro de Dios – La revelación de Dios a la humanidad.” Citas seleccionadas.

Capítulo 2 DIOS

No hay tema más importante que pueda ocupar la mente, que el estudio de Dios y la relación del hombre con él.

I. LA EXISTENCIA DE DIOS

Hay muchos sistemas que tienen falsas enseñanzas o niegan la existencia de Dios.

Teísmo: Este sistema reconoce que hay un dios pero niega que un dios sustente la creación. Ateísmo: Sin explicaciones, sostienen la teoría de un efecto sin una causa, ellos sólo dicen que no hay Dios. Escepticismo: Ellos sólo pueden decir que dudan que hay un dios, especialmente un dios de revelación. Agnosticismo: Esta escuela no niega a Dios, pero niega que Dios pueda ser conocido. Panteísmo: Todo es dios y dios es todo. Triteísmo: Ellos enseñan que hay 3 dioses separados. Dualismo: Ellos creen en 2 dioses: un dios que es bueno y un dios que es malo, siendo ambos iguales. Monoteísmo: Esta es la doctrina de un solo Dios. Esto creemos los cristianos y también cree lo mismo el diablo (Santiago 2:19).
La Biblia no procura probar la existencia de Dios. El hecho de que hay un Dios es asumido a través de las Escrituras. Antes de que algo llegara a ser, Él era, “En el principio Dios”. El primer versículo de la Biblia comienza asumiendo Su pre-existencia. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” La existencia de Dios es presentada como una declaración de un hecho que no necesita pruebas. El hombre que dice que no hay Dios es llamado un necio en Salmo 14:1. También necesitamos conectar este versículo con Juan 1:1-5 donde claramente establece que Jesús estaba también al principio de la creación con Dios, por lo tanto se confirma Su eterna relación de Hijo con el Padre. El Espíritu Santo también tomó parte en la creación. “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2). El Trino Dios creó los cielos y la tierra.

De todos modos, aún aparte de la Biblia, hay certeras evidencias de la existencia de Dios.
(1) La humanidad siempre ha creído en un ser universal. (2) La creación demanda que haya un Creador. El universo no pudo originarse sin una causa. (3) El magnífico diseño que podemos ver en la creación, demanda un infinito diseñador. (4) Porque el bien y el mal existen por todo el mundo, debemos asumir que hay una ley moral que divide el bien y el mal. Dado que hay una ley moral, debe haber un dador de esa ley. (5) Puesto que el hombre es un ser inteligente y moral, su creador debe haber sido de mayor grado aún para tener la capacidad de crearlo.

II. LA NATURALEZA DE DIOS A. Dios es Espíritu. Juan 4:24. Esto significa que Dios no tiene un cuerpo. Él es invisible, de todos modos, Él puede revelarse al hombre en forma visible. En la persona de Jesucristo, Dios vino a este mundo en un cuerpo de carne. Juan 1:14-18; Colosenses 1:15; Hebreos 1:3.

B. Dios es Luz. “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en Él.” I Juan 1:5.

C. Dios es Amor. “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” I Juan 4:8.

D. Dios es fuego consumidor. “Porque nuestro Dios es fuego consumidor.” Hebreos 12:29.

E. Dios odia. “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma.” Proverbios 6:16.

F. Dios oye. Los ojos del Señor están abiertos sobre nosotros, y Sus oídos están abiertos ante nuestras oraciones. Salmos 91:15.

G. Dios es una persona. Nombres personales son usados en referencia a Él. Éxodo 3:14; Mateo 11:25. Características personales le son adjudicadas, tales como: (1) conocimiento, Isaías 55:9-10; (2) emociones, Génesis 6:6; (3) voluntad, Josué 3: 10.

H. Dios es una Unidad. La Escritura claramente enseña que hay un solo Dios. I Timoteo 2:5 (Lea este versículo.) La falsa enseñanza de que hay varios dioses es contraria a la razón. Sólo puede haber un Ser Supremo.
I. Dios es Trinidad. La Biblia enseña no sólo que hay un Dios, sino que también hay 3 personas en la Deidad, – Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto es un misterio para la mente humana, pero aunque no pueda ser entendido, puede ser creído porque la Palabra de Dios así lo dice. La palabra “trinidad” no se encuentra en la Biblia, pero la verdad es encontrada en los siguientes pasajes: (1) Bautismo de Jesús, Mateo 3:16-17. (2) La gran comisión, Mateo 28:19. (3) La bendición de II Corintios 13:14. El Padre es llamado Dios en Romanos 1:7. El Hijo es llamado Dios en Hebreos 1:8. El Espíritu Santo es llamado Dios en Hechos 5:3-4.

III. LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Es difícil definir a Dios. Una de las mejores maneras es describir algunas de sus cualidades y características. Cuando nosotros tratamos de describir una persona a alguien que nunca antes la ha visto, hacemos referencias a su cabello, ojos, estatura y otras características. Así es también como la Biblia nos habla de Dios. Esas características son conocidas como Sus atributos.

A. Dios es omnipresente. Esto significa que Dios está presente en todo lugar al mismo tiempo (Jeremías 23:24).

B. Dios es omnisciente. En otras palabras, Él conoce todas las cosas. Él conoce cada pensamiento y hecho de los hombres (Proverbios 15:3). Él conoce todo lo que acontece en la naturaleza, incluyendo aún la muerte de un pajarito (Mateo 10:29). Pese a que el universo es ilimitado y
gloriosamente magnífico, Él conoce la eterna historia de cada grano de arena.
C. Dios es omnipotente. Él tiene todo el poder. Él creó el universo y ahora lo controla por su poder. No hay nada que Él no pueda hacer (Mateo 19:26).

D. Dios es eterno. Él nunca tuvo un principio y nunca cesará de ser. Cuando Moisés preguntó: “¿Quién debo decir que me ha enviado?” Dios contestó: “YO SOY EL QUE SOY.” Él no replicó que era o será. Él es el eterno “YO SOY.” Éxodo 3:13-14.

E. Dios es inmutable. “Porque Yo Jehová no cambio.” Malaquías 3:6.

F. Dios es santo. Él es absolutamente puro y sin pecado. Él odia el pecado y ama lo bueno (Proverbios 15:9-26). Él debe separarse a sí mismo de los pecadores y debe juzgar el pecado (Isaías 59:1-2).

G. Dios es justo. Todo lo que hace es recto y justo. Él cumple todas sus promesas (Salmos 119:137).

H. Dios es amor. Pese a que Dios odia el pecado, Él ama a los pecadores (Juan 3:16).
Nota: Hablándole a Dios en oración, usamos palabras de respeto para mostrar reverencia a Dios. No es propio dirigirse a Él en la misma manera que conversamos con los que nos rodean. Si entramos a la oficina de un presidente o un rey, ¿cómo deberíamos dirigirnos a él? Recordemos entonces que estamos entrando en la presencia del Rey de Reyes cada vez que oramos.

Capítulo 3 El SEÑOR JESUCRISTO

El Señor Jesucristo es el tema central de la santa Escritura. Debemos considerar Su Deidad, Su Encarnación, Su obra y Sus oficios.

I. SU DEIDAD

En el Antiguo Testamento Dios dijo a Moisés, “YO SOY EL QUE SOY.” Este nombre fue usado frecuentemente por Jesús para demostrar Su
Deidad. Cuando Él frecuentemente usaba el nombre “YO SOY,” estaba diciendo, “Yo soy Dios.”

A. “YO SOY el pan que descendió del cielo.” Juan 6:41. B. “YO SOY la luz del mundo.” Juan 8:12. C. “YO SOY la puerta.” Juan 10:7. D. “YO SOY el buen pastor.” Juan 10:11. E. “YO SOY la resurrección y la vida.” Juan 11:25. F. “YO SOY el camino, la verdad y la vida.” Juan 14:6. G. “YO SOY la vid verdadera.” Juan 15:1.

La deidad de Cristo significa que Cristo es Dios. La Escritura claramente enseña este importante hecho de las siguientes maneras:

A. Los atributos de Dios son usados en la Biblia hablando de Cristo.

(1) Su pre-existencia. Cristo no tiene principio. Juan 1:1-3; 17:5. (2) Su omnipresencia. Él está con Sus siervos en todo lugar. Mateo 28:20. (3) Su omnipotencia. Él tiene ilimitado poder. Apocalipsis 1:18. (4) Su omnisciencia. Él tiene ilimitado conocimiento. Juan 21:17. (5) Su inmutabilidad. “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.” Hebreos 13:8.

B. Las obras de Dios fueron llevadas a cabo por Cristo.
(1) Él creó todas las cosas. Juan 1:3. (2) Él sostiene el universo. Colosenses 1:17. (3) Él se resucitó a sí mismo de entre los muertos. Juan 2:19.
C. Los títulos de Dios son dados a Cristo.

(1) Dios el Padre reconoce al Hijo como Dios. Hebreos 1:8. (2) Los hombres le llamaron Dios, y Él no rehusó la adoración de ellos. Juan 20:28. (3) Los demonios le reconocieron como Dios. Marcos 1:24. (4) Él declaró de sí mismo ser Dios. Juan 10:30.

II. SU ENCARNACIÓN Por la encarnación de Cristo comprendemos su venida a este mundo como hombre.

A. La venida de Cristo fue preanunciada en el Antiguo Testamento. Isaías 7:14.

Los registros históricos del nacimiento de nuestro Señor. Su nacimiento fue diferente a todos los demás nacimientos:

(1) fue concebido por el Espíritu Santo. Lucas 1: 35. (2) nació de una virgen. Mateo 1:23. (3) fue verdaderamente hombre, poseyendo cuerpo (Hebreos 10:5), alma (Mateo 26:38) y espíritu (Lucas 23:46).

B. Cristo vino en forma humana para:

(1) Revelar al Padre. Juan 14:9. (2) Quitar el pecado por el sacrificio de sí mismo. Hebreos 9:26. (3) Destruir las obras del diablo. I Juan 3:8.

Nota especial: Una de las verdades fundamentales de la fe cristiana es que Jesucristo es verdaderamente Dios y que vino a este mundo como un hombre por el milagro del nacimiento virginal. Por causa de su nacimiento no recibió la naturaleza pecaminosa o adámica (Romanos 5:12). Como hombre, Él era absolutamente sin pecado. Su vida sin pecado y Su resurrección corporal de entre los muertos confirman estas verdades.

III. SU OBRA

Bajo este encabezamiento, discutiremos la muerte del Señor, su resurrección y su ascensión. La cruz es la verdad fundamental de la revelada Palabra de Dios. Por la cruz no queremos referirnos al madero, sino al Sacrificio sobre el madero. Desde el Tabernáculo en el desierto, a través del Antiguo Testamento, la Palabra de Dios está llena con símbolos de Cristo y Su crucifixión. Él es el Cordero Pascual de Éxodo 12 y la serpiente de bronce de Números 21 y Juan 3:14-15. Él es el Pastor del Salmo 23 y el Pastor herido de Zacarías 13:6-7. Él es el Salvador sufriente de Isaías 53 y el Rey de Gloria del Salmo 24:9-10.

A. Su muerte.

(1) Nadie es salvado por la vida de Cristo sino por la muerte de Cristo. Juan 3:14-18. (2) Fue parte del eterno propósito de Dios. Hebreos 10:7. (3) Fue necesaria para cumplir las profecías del Antiguo Testamento. Isaías 53:5.
(4) Fue necesaria para proveer salvación al hombre. Efesios 1:7. (5) La muerte de Cristo fue por otros. Él murió como un sustituto. I Corintios 15:3. La muerte de Cristo fue suficiente, porque, en primer lugar cumplió completamente las demandas de Dios porque Cristo soportó y agotó el juicio divino contra el pecado; y en segundo lugar suple completamente toda necesidad humana porque fue la muerte de una persona infinita y por lo tanto su valor es infinito.

B. Su Resurrección

La resurrección corporal de Jesucristo fue necesaria para cumplir la profecía, para completar la obra de la cruz (Romanos 4:25), y para elevar a Cristo a su presente obra en el cielo. El cuerpo resucitado de Jesucristo era real. No era un espíritu (Lucas 24:39). Fue el mismo cuerpo que había sido crucificado, porque tenía las marcas de los clavos y la herida en su costado (Juan 20:27). Pero ciertamente también era un cuerpo cambiado, con poder para sobrepasar las limitaciones físicas. Después de su resurrección, Cristo apareció a algunos de sus seguidores al menos 10 veces. Mas de 500 testigos a la vez lo vieron después que resucitó y testificaron que Jesús de hecho había resucitado de entre los muertos ( I Corintios 15:6-8). La resurrección de Cristo es una importante verdad. Si no hubiera habido resurrección, no habría fe cristiana. Este sólo evento separa el cristianismo de todas las demás religiones, ya que todas apuntan a la tumba de su líder y “salvador.” Nosotros no tenemos un Dios muerto. Nosotros tenemos un Salvador Viviente, que triunfó sobre la muerte y la tumba y está vivo para siempre. En las cortes del mundo, el testimonio de testigos presenciales convalida la evidencia de cada caso. Las opiniones personales son de poco valor. Con alrededor de 500 testigos oculares habiendo personalmente visto al Cristo resucitado de los muertos, no queda duda de la validez de los eventos.

C. Su ascenso.

(1) Al final de su ministerio en la tierra, Cristo fue elevado al cielo (Lucas 24:51; Hechos 1:9-11). Su cuerpo fue visible para aquellos que fueron testigos oculares mientras Él ascendió al cielo para cumplir su promesa de Juan 14:2-3. Él dijo: “Voy a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3).

(2) Él ascendió para poder entrar en Su gloria (Juan 17:5), y continuar su ministerio por Su gente. El primer capítulo de Apocalipsis es el testimonio de Juan sobre el Cristo entronado.

IV. SUS OFICIOS

Cristo es presentado en las Escrituras como un Profeta, un Sacerdote y un Rey.

A. Como Profeta, Él habla a los hombres lo que Dios debe decirles, y Él revela a Dios a los hombres. Juan 1:18.

B. Como Sacerdote, Él representa a los creyentes delante de Dios. Hebreos 4:14-16.

C. Como Rey, El reina hoy en los corazones de aquellos que se someten a Él. En el tiempo venidero, El reinará sobre la tierra por mil años (Apocalipsis 20:2-3). El Salmo 72 describe Su reino sobre la tierra. Desde entonces, y por la eternidad el Señor continuará siendo nuestro Rey de Reyes y Señor de Señores.

Capítulo 4 EL ESPIRITU SANTO

La religión cristiana es la única que tiene el Espíritu Santo. Mientras piensa sobre esta doctrina del Espíritu Santo, recuerde que Jesucristo es el tema central de toda la Biblia. No conocemos el nombre del Espíritu Santo. Estamos para decir lo que es Él, quién es ÉL y qué hace. El silencio de las Escrituras concerniente a Su nombre personal es significativo. Él oculta Su propio nombre para que el nombre y la obra del Señor Jesucristo puedan ser exaltados. Juan 15:26.

A. Su Persona:
No llames al Espíritu Santo “algo.” Él es una persona real que habita en cada creyente. A veces pensamos que la única persona real es aquella que es visible. En realidad nosotros somos una persona y tenemos personalidad, la cual no es el cuerpo en sí. Este cuerpo humano es solamente el vehículo que Dios nos ha dado para vivir en el planeta Tierra. Tú no eres “algo”: cuando mueras, permanecerá un cuerpo que ponemos en la tumba, pero tú habrás partido. Esa persona real (el espíritu que partió) nunca ha sido visible, así como el Espíritu Santo tampoco es visible.

El Espíritu Santo se revela a la humanidad como una persona.

(1) Él puede ser contristado. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30). (2) Él puede ser tentado. “Y Pedro le dijo: ¿por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor?” (Hechos 5:9). (3) Él puede ser resistido. “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros” (Hechos 7:51). (4) Él puede ser blasfemado. “Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno” (Marcos 3:29-30). (5) A Él se le puede mentir. “Ananías, por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?” (Hechos 5:3).

El Espíritu Santo también es llamado “Dios” en varios lugares en la Biblia. Él tiene atributos divinos como se nos revela en los siguientes pasajes de la Escritura.

(1) Omnipotencia – Lucas 1:35. En el nacimiento de Cristo, Él fue el protector de María y Jesús. El es nuestro protector también. (2) Omnisciencia – I Corintios 2:10. En nuestra vida, Él sabe todo acerca de todo. (3) Omnipresencia – Salmo 139:7-17. En nuestra vida, “El nunca te dejará ni desamparará.” Él está siempre presente. (4) Eterno Espíritu – Hebreos 9:14. En nuestra vida desde el Nuevo nacimiento hasta el Cielo, Él está activo ayudándonos a “servir al Dios Vivo.”

El Espíritu Santo es también identificado en la Biblia por diversos símbolos y ejemplos, los cuales son cuadros de su Divina obra.

(1) Paloma – Juan 1:32. La paloma es un símbolo de amor y tristeza mientras Él ministraba a Jesús. (2) Agua – Isaías 44:3; Juan 7:38-39. Una vez que tú eres salvo sólo el Espíritu Santo puede calmar tu sed espiritual. (3) Aceite – I Samuel 16:13. El oído de un sacerdote era ungido primero de manera que pudiese oír a Dios. Frecuentemente un pulgar del sacerdote era ungido para que pudiera servir a Dios. Esa es la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas.
(4) Viento – Juan 3:6-8. En quietud y de manera imperceptible el Espíritu Santo se mueve e interviene tanto en la salvación como en nuestras vidas diarias. (5) Fuego – Hechos 2:3-4. El fuego es un símbolo de purificación, prueba o juicio. Esto es una obra del Espíritu Santo en nuestras vidas. (6) Vestiduras – Jueces 6:34. Versión amplificada. El Espíritu de Jehová vistió a Gedeón. Vestiduras nos hablan de protección. Él también es nuestro protector.

B. Su Propósito:

Él está activo en muchas áreas a través de las Escrituras. Aquí tenemos un listado de las muchas cosas en las que está involucrado.

(1) Él habla. “Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo, apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hechos 13:2) (2) Él intercede. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Romanos 8:26) (3) Él testifica. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26) (4) Él pastorea. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre.” (Hechos 20:28). (5) Él guía. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.” (Juan 16:13) (6) Él enseña. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:26) (7) Él creó. “En el principio…y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” (Génesis 1:1-2) (8) Él regenera en la salvación. “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije, os es necesario nacer de nuevo…así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” (Juan 3:3, 5-8) (9) Él resucitó a Cristo de los muertos. “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.” (Romanos 8:11).
(10) Él participa en la completa salvación. “Ya estáis lavados…ya estáis santificados…ya estáis justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.” (I Corintios 6:11) (11) Él nos sella en salvación. “Y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” (Efesios 1:13) (12) Él guía a los creyentes. “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.” (Romanos 8:14; Gálatas 5:18)

Mientras caminamos a través de la vida cristiana, debemos tomar conciencia del hecho de que es la persona del Espíritu Santo quien nos ministra cada día. La Biblia nos dice que estamos llenados o controlados por el Espíritu de Dios. Él no puede obrar en nuestras vidas si vivimos en pecado. Tú puedes pecar en pensamientos o en hechos, pero entonces apagas el Espíritu Santo. Debes poner en práctica I Juan 1:9 inmediatamente, de manera de no perder tu comunión con Dios: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Así es como debemos estar en comunión con él. El peligro más grande que un cristiano enfrenta en este mundo no es caer en bancarrota, ni enfermedades, ni soledad, ni ofensas verbales, ni persecución, ni cualquier otra cosa, sino encubrir pecado en su vida. El pecado es lo que quiebra nuestra comunión con Dios, apaga al Espíritu Santo y habilita al diablo para desviar nuestra senda a un camino de dolor, sin la bendición de Dios. Gálatas 5:19-21 nos da una lista de cosas contra las cuales debemos ser muy sensibles. Debemos darnos cuenta claramente que Satanás es el enemigo de nuestras almas. Esta es la batalla cotidiana que debemos pelear (Efesios 6:11-18). La victoria viene “cuando caminamos en la luz así como Él (Dios) es luz, y, tenemos comunión unos con otros (Dios y tú) y la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpia de todo pecado (I Juan 1:7). Manteniendo cuentas cortas con Dios a cada hora del día nos mantenemos en comunión con el Padre. La confesión instantánea de nuestros pecados es nuestra única defensa contra el enemigo de nuestras almas. Lee varias veces y memoriza el capítulo 1 de la primera carta de Juan. Es el secreto de un andar victorioso en la vida cristiana.

C. Su Práctica:
Cada cristiano puede producir dos clases de frutos en su vida, pero sólo una clase será evidente en su tiempo. Recuerda, como un cristiano, tú puedes producir uno de estos frutos, dependiendo de tus deseos. Puede ser el fruto de la carne o el fruto del Espíritu. El fruto dependerá de quien tenga el control de tu vida. “Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne” (Gálatas 5:16-17). A diario tú estás llevando fruto mientras
vives en este mundo, pero ¿qué fruto es? La presión del mundo te empuja a cumplir los deseos de la carne. La tentación se presenta en comerciales, medios de comunicación, revistas y mil lugares más. Satanás es el dios de este mundo (I Juan 5:19). Nuevamente, estas obras de la carne están detalladas en Gálatas 5:19-21. La persona que no es cristiana no tiene otra opción, sino sólo producir el fruto de la carne. Desde una perspectiva humana, él puede hacer buenas obras y aún obras religiosas y sociales que el mundo aplaude, de todas maneras, desde la perspectiva de Dios ellas no tienen mérito eterno.

La obra del Espíritu Santo es producir el fruto del Espíritu en tu vida. Sólo la persona que es cristiano nacido de nuevo puede tener este fruto. Observa que está en singular en las Escrituras. Tu no puedes seleccionar tu fruto: es Su fruto, así que Él produce todo o nada en tu vida dependiendo de tu relación espiritual con Dios. Cuando el pecado entra, el fruto cambia del fruto del Espíritu al fruto de la carne. El deseo de cada cristiano debe ser llegar a ver el correcto fruto en su vida. El Espíritu Santo obra en nuestras vidas y produce Su fruto cuando nos sometemos a Su control. Si Él no es Señor de todo, Él no es Señor de nada (Gálatas 5:22-24).

Nosotros no trabajamos para obtener una posición de victoria para estar en condiciones de producir el fruto del Espíritu. Nosotros trabajamos desde una posición que ya poseemos en Cristo. Habrá una batalla cada día de tu vida para producir este fruto, pero aquí está nuestra victoria: “los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24). Debemos darnos cuenta que nuestra victoria no es de nosotros mismos sino de Cristo. La crucifixión de la carne no es por lo que hacemos, sino por quién vive en nosotros y en quién nosotros vivimos. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). Mientras nos sometamos al control del Espíritu Santo, podremos tener victoria a diario. Tú puedes contristar el Espíritu Santo pero Él nunca te dejará porque “has sido sellado para el día de la redención” (Efesios 4:30). Su morada en ti es permanente hasta que arribemos a las puertas del Cielo.

D. Sus Provisiones:

Como cristiano, te has preguntado a ti mismo alguna vez: “¿Qué puedo hacer?” Si te hubiera regalado un nuevo automóvil, ¿qué esperaría que hicieras con él? ¿Esperaría que sólo lo miraras, lo pusieras en una habitación para mostrarlo y que la gente lo viera, hablara sobre él, le contara sus amigos de él, lo fotografiara, o esperaría que te subieras y lo condujeras? Obviamente, el propósito del automóvil es utilizarlo. Puedes conducirlo con el propósito de trabajar o de dar un paseo con tus amigos. Dios te ha dado el don de la vida eterna, la morada del Espíritu Santo y dones espirituales para que los uses para Él. “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (I Corintios 12:1,4-7).

Los próximos versículos en este capítulo y en otros capítulos de la Escritura nos dan una lista de dones que el Espíritu Santo da a los creyentes. Sabemos que cada creyente tiene al menos un don para ser usado para el Señor (Romanos 12:4-8). Ahora bien, ¿qué piensas que el Señor espera que nosotros hagamos con esos dones que Él nos dio? Mientras te mueves por este mundo y a través de las Escrituras no estás para mirar los dones de otra persona y llenarte de celos. Debes darte cuenta que el don del Espíritu Santo es único para ti como un hijo especial. “Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como Él quiso” (I Corintios 12:18). Te debes preguntar: “¿Cual es mi don?” Nosotros no lo sabemos. Pregúntale a Él. Descubre tu don y ponte a trabajar.

Hay algunos dones que ya no están disponibles para los creyentes hoy en día. Déjame recordarte que el libro de los Hechos fue un período de transición para el comienzo de la iglesia. Hechos es un libro transicional, por lo tanto, no debemos edificar doctrina sobre este libro sin que el resto del Nuevo Testamento la confirme. A causa de que los creyentes no tenían el Nuevo Testamento, Dios demostró Su poder y aprobación por milagros, revelaciones y hablando en lenguas (idiomas) en Pentecostés. De este modo fueron rápidamente esparcidas las noticias de una nueva dispensación del Salvador que había venido a redimir la humanidad. Lo que fue un milagro en Pentecostés no se repetiría. Hubo solamente un Pentecostés como también un solo Calvario, una resurrección corporal y una sola ascensión. En el día de Pentecostés, gente de todo el mundo conocido escuchó el evangelio en su propio idioma, de modo que pudieron retornar a sus lugares de origen y hablarles a su gente de que el Salvador del mundo había resucitado de entre los muertos (Hechos 2:4, 22-24). Hoy, el don de lenguas no está activo. Tenemos la Biblia en la mayoría de los idiomas del mundo. Necesitamos cumplir la comisión que nos dejó el Señor en nuestro propio lenguaje: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15)

El don de conocimiento tampoco está vigente hoy, porque tenemos la completa revelación de Dios en la forma escrita del Nuevo Testamento. El don de profecía ha cesado por la misma razón. Fueron para aquel tiempo especial cuando el Nuevo Testamento no estaba disponible en forma escrita como lo tenemos hoy. Dios se comunicó con su pueblo a través del Antiguo Testamento, y de maneras directas hasta que el Nuevo Testamento estuvo completo. Como I Corintios 13:10 dice en referencia a la formación del Nuevo Testamento: “cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” Esto es confirmado en Santiago 1:25 “mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad,” la cual es el Nuevo Testamento. La Palabra de Dios, ahora en forma escrita, elimina la necesidad de los dones antes citados. De hecho, tener alguna nueva revelación o profecía o agregar a la Palabra de Dios acarreará juicio, como nos dice Apocalipsis 22:18-19. “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.”

E. El Sello del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo mismo es el Sello:

(1) Es un sello de pertenencia. II Timoteo 2:19. (2) Es un sello de identificación. Efesios 1:13-14. (3) Es un sello de seguridad. Efesios 1:13-14. (4) Es un sello de una transacción económica consumada. Un sello confirmaba una transacción legal. Jeremías 32:10. (5) Es un sello de justicia. Romanos 4:11. (6) Es un sello de impresión. Este sello dejaba siempre su impresión en cera. Cuando nosotros somos sellados con el Espíritu Santo, Su impresión es sobre nosotros mismos (II Corintios 1:22). Este es el sello de “arras.” El dinero de arras (adelanto o garantía) en una compra, aseguraba el pago final a la fecha establecida. La presencia del Espíritu Santo es la garantía del pago de Dios. “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30). Su morada en ti es permanente hasta que arribemos al cielo. F. El Bautismo del Espíritu Santo.

La palabra bautismo significa “sumergir, colocar dentro de, o identificarse con”. El bautismo del Espíritu Santo es la operación por la cual el Espíritu Santo nos coloca dentro del cuerpo de Cristo cuando llegamos a ser salvos. El cuerpo de Cristo es sinónimo de la iglesia, la cual incluye a todos los
creyentes nacidos de nuevo. “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (I Corintios 12:13). Esta fue la promesa de Pentecostés y el principio de la iglesia.

El bautismo del Espíritu Santo no es una dotación de poder ni una experiencia, sino más bien un acto del Espíritu Santo mismo, como el agente que te coloca en el cuerpo de Cristo. Hechos 1:5, “seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.” Esto habla de Pentecostés, el comienzo de la iglesia, que pronto llegaría. Antes de Pentecostés el Espíritu Santo venía sobre las personas, Él estaba “con vosotros,” pero después de Pentecostés, Él estaría siempre “en vosotros”. Él hace residencia permanente en todos los que son salvos. En todo lugar donde las palabras “bautismo del Espíritu” son usadas, siempre se aplican colectivamente a un grupo y nunca a un individuo. Cuando vemos en las Escrituras el “Bautismo del Espíritu y de fuego,” tenemos un cuadro contrastante de salvación y juicio. Tú tienes uno o el otro, dependiendo de tu relación con Jesucristo. Ver Mateo 3:11-12; Lucas 3:16-17.

Algunos podrían afirmar tener una experiencia de “Bautismo del Espíritu” y hablar en lenguas. Algunos podrían afirmar haber recibido poder para sanar, hacer milagros y echar fuera demonios, pero estos son falsos profetas y falsos maestros. Por favor leer II Pedro capítulo 2. Ellos están interpretando la Biblia por su propia experiencia en vez de interpretar la experiencia por la Biblia. El diablo puede falsificar supuestas experiencias milagrosas que no son de Dios. Hay un Espíritu de Verdad y hay un espíritu de error (I Juan 4:1-6).

La llave para el uso de los dones del Espíritu Santo por los creyentes hoy debe estar motivada por un camino más excelente. I Corintios 13:2, “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. El amor es la fuerza impulsora que debe motivarnos a ejercer nuestros dones como cristianos. Debemos someter todo al Señor Jesucristo para estar dispuesto a todo tiempo, para todo lugar, para toda obra, para todo testimonio a que nos llame el Maestro. Mucho más podríamos compartir sobre la persona y la obra del Espíritu Santo, y mientras maduramos en Cristo, entenderemos más de Su presencia y obra en nuestras vidas.

Capítulo 5 HOMBRE

Si queremos saber la verdad acerca del hombre, debemos acudir a la Biblia. “La verdad es lo que Dios dice acerca de algo.” La Biblia nos habla sobre la creación del hombre, su naturaleza y relación con otros seres. El hombre es el foco central de la creación. Toda la tierra está sujeta a él (Génesis 1:26). De todos modos, para realmente conocer al hombre debemos obtener la perspectiva de Dios, no las ideas de los hombres.

I. ORIGEN DEL HOMBRE

Es muy natural que el hombre sea curioso acerca de su origen. Siempre así lo ha sido. Varias teorías han sido propuestas en diferentes tiempos por filósofos. La más moderna es la teoría de la evolución, la cual afirma que los ancestros humanos son los animales. No hay evidencias que el hombre primitivo haya sido diferente al hombre moderno. El hecho de que la sangre humana es “una” a través del mundo prueba que no es un proceso de evolución, Hechos 17:26. La sangre de los animales no sustenta la vida humana. No podemos mezclar nuestra sangre con la sangre de los animales. Desde los peces a las aves, desde los animales al hombre, Dios creó cada uno según su género (Génesis 1:24-25).

El hombre es distintivamente diferente en que fue creado a la imagen de Dios. “Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26-27).

Dios creó el primer hombre del polvo de la tierra (Génesis 2:7). De todos modos, a través de la historia Dios creó seres humanos de diferentes maneras: (A) Por concepción entre hombre y mujer. (B) sin la participación de una mujer, como Eva. (C) Sin hombre ni mujer, como Adán. (D) Sin la participación de un hombre, por una mujer, como Cristo. Esto es otra evidencia del poder de Dios sobre la vida.

Dios dice acerca de su criatura el hombre, “para gloria mía los he creado, los formé y los hice” (Isaías 43:7). Entonces la pregunta es “¿Cuál es la meta final del hombre?” Apropiadamente respondemos, “la meta final de todo hombre es glorificar a Dios.”

II. LA NATURALEZA DEL HOMBRE

Todo el que ha testificado a una persona muriendo entiende vívidamente que el hombre tiene un cuerpo físico y también un alma o espíritu. En un momento la persona está viva… enseguida se ha ido, aunque su cuerpo está
todavía allí. A pesar que el espíritu ha partido, un cuerpo muerto permanece.

La Biblia nos enseña que el hombre es un ser tripartito: cuerpo, alma y espíritu (I Tesalonicenses 5:23). Mientras es difícil para nosotros distinguir entre alma y espíritu, puesto que ambos están en contraste con el cuerpo físico, la Biblia nos enseña que hay una diferencia. Una planta es un cuerpo sin alma ni espíritu. Un animal tiene cuerpo y alma pero no espíritu. El hombre es cuerpo, alma y espíritu. El alma distingue un ser viviente de uno muerto, pero el espíritu distingue al hombre de los animales. El espíritu del hombre hace posible para él tener comunión con Dios.

El hombre es el único ser creado que ora. La oración es una práctica universal. Desde los pueblos más paganos hasta la gente más iluminada, a través de todos los tiempos, la gente ora. ¿Por qué? ¿Has visto alguna vez a un mono que da gracias a Dios por sus bananas? También, el hombre es el único ser creado con una conciencia. ¿Has visto alguna vez un mono que sienta culpa por robarle a otros monos sus cocos o por cometer adulterio? Los escritos históricos están llenos con testimonios de seres humanos que fueron quebrantados con convicción de que habían hecho mal (Romanos 1:18-32). Los animales hacen sus decisiones por sus instintos. Sólo el hombre hace sus decisiones por razonamientos.

Cuando hombres caídos llegan a ser cristianos, reciben la morada del Espíritu Santo. Recibimos la vieja naturaleza por la caída de Satanás, quien la introdujo al género humano a través de la caída de Adán. Si vamos al Señor en fe, le recibimos como nuestro Salvador personal, Él literalmente, en la persona del Espíritu Santo, hace residencia en nuestras vidas. En ese momento recibimos una nueva naturaleza, la cual es “Cristo en nosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). El alma es el asiento de las emociones y pasiones. El término espíritu incluye nuestra habilidad de saber y razonar. El hombre es responsable ante Dios y su deber más grande es hallar lo que Dios quiere que él haga, y entonces hacerlo. Estas dos naturalezas, la carnal y la espiritual, están en una lucha interna por toda la vida del cristiano. (Más sobre esto en “Salvación”)

III. LA LIBRE VOLUNTAD DEL HOMBRE

Hay otros seres en el universo que Dios ha creado, éstos son ángeles o también llamados espíritus. Ellos no tienen cuerpos humanos ni almas y son más poderosos que los seres humanos. También ellos han sido creados
para servir a Dios, pero así como el hombre, tienen una libre voluntad. Algunos de ellos cayeron en el pecado de desobediencia (Isaías 14:12-15).

Dios podría haber hecho cierto número de máquinas para hacer su voluntad mecánicamente, no obstante Él eligió crear seres que podían, si lo desearan, servirle voluntariamente y amarlo libremente. No podemos comprender por qué Él deseó hacerlo de este modo, pero la evidencia claramente abunda a través de la historia mostrando que el hombre elige sus decisiones y Dios elige las consecuencias.

IV. EL PECADO DEL HOMBRE

Cuando Dios creó seres libres, capaces de hacer su voluntad o rehusarla, Él sabía que algunos elegirían el camino equivocado. El gran ángel llamado Lucifer, ahora conocido como Satanás, decidió ejercer su voluntad en contra de la de Dios. El primer pecado no fue cometido en la tierra sino en el cielo, por eso Lucifer fue inmediatamente expulsado de allí. Muchos otros ángeles se unieron a Satanás y también fueron echados con él. Desde entonces, Satanás ha estorbado los planes de Dios en toda forma posible. Cuando el hombre fue creado con una voluntad libre, Satanás inmediatamente planeó tentarlo en su obediencia. Dios había advertido al hombre, pero Satanás tuvo éxito en hacerlo caer en pecado a él también. La muy conocida historia se encuentra en Génesis 3.

Ahora bien, Dios, como Gobernador moral del universo, no puede tolerar en su presencia a ningún ser que deliberadamente desobedece sus mandamientos. Por eso es que Satanás fue echado del cielo cuando desafió la voluntad de Dios. Él mismo trato fue necesario para con el hombre, y de ese modo Adán fue echado de la presencia física de Dios (Génesis 3:2324).

El pecado ha entrado a la raza humana por Adán y por él ha pasado a cada ser humano. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12). Todos nacimos con una tendencia a pecar. Nuestra naturaleza pecaminosa responde a la tentación por lo cual pecamos contra un Dios santo.

V. EL FUTURO DEL HOMBRE

Así como la Biblia nos habla del origen humano, que proviene de la mano del Creador; la vergonzosa caída del hombre y su consecuente separación de Dios; del mismo modo fielmente nos advierte que cada
hombre, mujer y niño algún día estará delante de Dios como Juez. “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Romanos 14:12). El hecho de la muerte es tan común que cada uno entiende el inevitable fin de cada hombre. Pero la Biblia agrega: “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Dios ha creado al hombre y le ha revelado su voluntad a través de Su palabra. Dios considerará a cada persona absolutamente responsable por cada cosa que haya hecho. Esta vida es primariamente una preparación para la próxima. El hombre no muere como un animal lo hace. El espíritu del hombre debe volver a Dios, su Creador y Juez.

Capítulo 6
PECADO

I. ¿QUÉ ES PECADO?

Nadie puede leer mucho la Biblia sin darse cuenta que un gran punto de atención es dado al tema del pecado, su causa y su cura. Habitualmente pensamos en pecado en conexión con un crimen o asesinato. Pero el pecado en la Biblia se refiere a todo lo que no alcanza la perfección de Dios. En Romanos 3:23, leemos: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. La “gloria de Dios” incluye el pensamiento de absoluta perfección. Pecado es por tanto quedar corto en la marca. Todos los hombres son culpables de esto. Pecado es también declarado en la Biblia de las siguientes maneras:

A. Transgredir la Ley de Dios. Romanos 5:13. B. Rebelión contra Dios, o infracción de la ley. I Juan 3:4. C. Impureza moral. Salmo 32:5. D. Los pensamientos malvados son tan pecaminosos, como los hechos malvados. Mateo 5:28.

II. EL ORIGEN DEL PECADO

La primera instancia de pecado registrada tuvo lugar en el cielo. El ángel Lucifer ambicionó ser igual a Dios (Isaías 14:12-14). Por este pecado de orgullo, fue echado del cielo y llegó a ser aquel que la Biblia describe por todos lados como el diablo o Satanás. La primera instancia de pecado en la tierra se describe en Génesis capítulo tres. Tuvo lugar en el Jardín del Edén. Dios prohibió a Adán y Eva comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Ellos
desobedecieron a Dios, comieron el fruto prohibido y se convirtieron en pecadores.

III. LOS RESULTADOS DEL PECADO

Tan pronto como los padres de la raza humana pecaron, tomaron conciencia del hecho de que estaban desnudos y trataron de esconderse de Dios (Génesis 3:7-8).

La paga del pecado es muerte. Adán llegó a estar espiritualmente muerto en el momento en que pecó. Quedó separado de Dios y fue expulsado de Su presencia. También llegó a estar sujeto a la muerte física. Pese a que no murió inmediatamente, su cuerpo eventualmente fue condenado a morir (Romanos 5:12).

La naturaleza pecaminosa de Adán fue transmitida a toda la raza humana. Cada niño nace de padres pecadores, es un pecador por nacimiento, por elección y por práctica. Por eso el hijo de Adán, Caín, fue un asesino, y el pecado comenzó su labor en la raza humana. Porque todos los hombres nacen pecadores, todos están muertos espiritualmente, y todos condenados a morir físicamente algún día. Leer Romanos 5:12-18 cuidadosamente.

El pecado del hombre acarreó la maldición de Dios sobre toda la Creación: el mayor de los hijos de Adán fue un asesino; espinas y cardos, por ejemplo, son evidencia de esa maldición. Otras evidencias son mencionadas en Génesis 3:14-19. El hombre moderno trata de explicar que nuestra depravación es sólo fallas humanas y errores. Algunos de nuestros psicólogos tratarían de hacernos creer que el hombre está mejorando a causa de sus avances en conocimiento y tecnología. De todos modos, no necesitamos pruebas del pecado teniendo cementerios, prisiones, hospitales y salas para funerales. Podemos llamarlo como queramos, pero lágrimas, enfermedades, tristeza, dolor y muerte son claras evidencias de los resultados del pecado. ¿Por qué el hombre peca? Leer Juan 8:44. Comenzó en el cielo y terminará en el infierno (Apocalipsis 20:10).

IV. LA PENA LEGAL POR EL PECADO

“La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23). Dios ha pronunciado a la muerte como penalidad por el pecado. No hay manera que un hombre pueda perfeccionarse a sí mismo de modo que sea aceptable ante Dios. “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la Gloria de Dios” (Romanos 3:23). Ya hemos visto que esto significa muerte espiritual y
muerte física. Esta penalidad debe ser pagada. Dios debe juzgar al pecado o proveer una manera de limpiarnos y perdonarnos de nuestros pecados.

Mientras un hombre vive en sus pecados, está muerto espiritualmente y propenso a morir físicamente en cualquier momento. Si todavía él está en sus pecados al momento de morir, está sujeto a la muerte eterna. Esto significa que será separado para siempre de Dios y sufrirá para siempre en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda de la que se habla en Apocalipsis 20:14.

V. EL REMEDIO PARA EL PECADO

Dios ha provisto un remedio de modo que el hombre no necesite sufrir la condenación eterna por sus pecados. Él envió a Su Hijo Jesucristo a este mundo para proveer una vía de escape para el hombre. El Señor Jesucristo nació de la virgen María, quien concibió por el Espíritu Santo, este nacimiento virginal fue absolutamente necesario a fin de que Él naciera sin pecado y de este modo no heredar la naturaleza pecaminosa de Adán. Él es el único hombre sin pecado que ha existido. En la cruz sufrió voluntariamente la paga del pecado y satisfizo todas las demandas santas de Dios. Desde que la pena por el pecado ha sido pagada, Dios puede dar vida eterna a todo pecador que se confiesa como tal y recibe al Señor Jesucristo como su Señor y Salvador (II Corintios 5:21). (Esto será mas plenamente explicado en el tema de Salvación.)

Cuando una persona confía en Cristo, esa persona es salva de la pena y del poder del pecado. Esto no significa que no cometerá más pecado, sino que quiere decir que todos sus pecados, pasados, presentes y futuros han sido perdonados y que nunca más será juzgado por ellos. Recuerda que todos tus pecados eran futuros cuando Cristo murió. En Cristo, cada persona tiene el poder para vivir en victoria sobre el pecado en vez de vivir para los placeres, poder del pecado y Satanás.

Por esto es que Cristo Jesús murió en la cruz. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” (I Pedro 2:24).

Capítulo 7 SALVACIÓN

Vamos a observar algunas cosas en conexión a la Salvación. La necesidad de la Salvación es claramente enseñada en la Biblia. Dios espiritualmente ve al mundo como dos familias. Una familia consiste en
los hijos del diablo. “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él” (Juan 8:44). La otra familia consiste en los hijos de Dios. “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, le dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Tú estás, en este mismo momento, en una familia o en la otra. Si murieses hoy, la familia en la que estás determina tu eterno destino. Ahora mismo, ¿estás en la familia de Dios o en la familia del diablo? Esta es una pregunta que sólo tú puedes responder.

Aquí está la clave. La razón por la cual Dios envió a su Hijo Jesucristo al mundo fue para morir por los pecados y derrotar a Satanás, de manera que pueda abrir un camino para que pudiésemos “nacer de nuevo”. “El que no naciere de nuevo no puede ver el Reino de Dios” (Juan 3:3). Este Nuevo nacimiento espiritual nos coloca en la familia de Dios. Esto es toda la Salvación.

ONCE COSAS QUE NO SON SALVACION NI NUEVO NACIMIENTO.

1. No es engendramiento natural o descendencia – “no por sangre.” Pese a que alguien pudo haber nacido en un hogar cristiano y de padres cristianos, eso no lo hace cristiano. 2. No por determinación personal – “voluntad de la carne.” Como un hijo no puede por sí mismo nacer físicamente, así nadie puede producir el nuevo nacimiento por sus propios esfuerzos. 3. No por mediación humana – “no por voluntad de hombre, sino de Dios.” Ningún ser humano, sea sacerdote, profeta, predicador, obispo o cualquier otro líder espiritual, cualquiera sea su eminente posición eclesiástica, puede impartir el nuevo nacimiento o vida espiritual a alguien. Todos los ritos, rituales, ceremonias, sacrificios, penitencias, confesiones u oraciones reiterativas de ninguna de todas las religiones organizadas pueden jamás producir el nuevo nacimiento. 4. No es un cambio físico. Cristo corrigió el malentendido de Nicodemo respecto a esto y le mostró que era un cambio espiritual (Juan 3:6). 5. No es un cambio social y geográfico. La persona nacida de nuevo no es repentinamente trasladada al cielo, sino que continúa viviendo en la tierra para complacer a su Señor y Salvador (I Corintios 7:20-24; Colosenses 3:22-24). 6. No una apreciación intelectual de lo que es. Una persona puede estar religiosamente educada, ordenada para el ministerio y llegar a ser un predicador sin haber nacido de nuevo. Hay muchos casos así. Teóricamente ellos deben conocer su necesidad, y aún así no conocen nada de eso por su experiencia (II Pedro 2:1, 20-21). 7. No es un proceso evolutivo. No es un desarrollo gradual de algo que germina en su interior. Efesios 2:1-2 describe a los pecadores como seres espiritualmente muertos. No es un proceso. El nacimiento trae vida instantáneamente. ¡La vida no puede desarrollarse mientras el nacimiento no existe! 8. No es una reforma o un auto-mejoramiento por el cual malos hábitos externos son reformados. No es un cambio en la manera de vivir o hábitos de la persona. Efesios 2:8-9, se imparte una nueva vida. “Y yo les doy vida eterna” (Juan 10:28). 9. No de aguas de bautismo. Todas las aguas de los océanos no pueden salvar ni limpiar una persona. No hay poder salvador en agua, sin importar lo que los hombres puedan decirnos. El bautismo es una ordenanza para mostrar la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo y nada más. Cuando somos bautizados, damos testimonio público de lo que Dios ya ha hecho en nuestras vidas. I Pedro 3:21b. No somos salvados por agua sino por la sangre de Jesucristo que fue derramada en la cruz. 10. No es una confirmación. Algunas iglesias administran ciertos rituales que hacen a sus participantes, generalmente adolescentes de 1213 años de edad, como salvos. Algunas veces es una unción con aceite, la cual supuestamente significa el recibimiento del Espíritu Santo. Esto es falsa doctrina. Nadie puede recibir el Espíritu Santo mediante el acto de un hombre, sino por el recibimiento de Jesucristo como Salvador personal (Juan 3:6). 11. No es una creencia religiosa o la membresía a una iglesia. Es posible ser sincero en sus propias convicciones religiosas, ser bautizado, confirmado, unido a una iglesia, tomar comunión, enseñar en una clase de escuela dominical, ocupar un oficio en la iglesia, ser un predicador o sacerdote o hacer supuestos milagros o sanidades, o profetizar, sin ser nacido de nuevo (Hechos 8:22-23). La necesidad del nuevo nacimiento fue revelada a uno de los más religiosos, sincero y moral hombre de sus días (Juan 3:1-16).

El nuevo nacimiento es una transformación espiritual, Juan 3:8, y sólo puede ser brindada por Dios. Juan 1:13.

SIETE COSAS QUE LA SALVACIÓN ES
I. SU DEFINICIÓN

La palabra Salvación simplemente significa liberación. Es comúnmente usada para describir el acto por el cual una persona es librada de un peligro que le amenaza. Hablamos de una persona siendo “salva” de ahogarse, o de un edificio en llamas o de un barco hundiéndose. En cada caso, tres cosas son dadas por entendidas: (1) La persona a ser salvada estaba en peligro de muerte. (2) Alguien vio su peligro y fue a su rescate. (3) El rescatador tuvo éxito en su misión y salvó la persona de su peligrosa situación. Las palabras: “salvar,” “salvado,” “Salvador,” y “salvación” aparecen muchas veces en la Biblia y tienen exactamente el mismo significado en un sentido espiritual.

II. SU NECESIDAD

La Salvación ofrecida por Dios es necesaria por dos hechos, los cuales cada persona debe enfrentar:

A. El hecho del pecado del hombre. Romanos 3:23.
Ya hemos discutido en nuestras lecciones previas la condición espiritual del hombre. Por naturaleza, todo ser humano es hijo del diablo. Ya hemos apuntado que todo ser humano llega a este mundo con una naturaleza pecaminosa que le constituye un pecador por nacimiento. Esta naturaleza pecaminosa, al tiempo, es evidenciada por pensamientos pecaminosos, palabras, hechos y una actitud de enemistad hacia Dios. La Biblia hace esto abundantemente claro. Leer Romanos 5:12, 18, 19; 6:16; 8:5-8; Génesis 6:5; Efesios 2:1-3; II Corintios 4:3-4; Isaías 53:6; Jeremías 17:9; Marcos 7:20-23; Romanos 1:21-32; 3:19-23. Será evidente a todos en estas Escrituras que el hombre es:

(1) Un pecador, necesitado de perdón. (2) Un perdido, necesitando ser hallado. (3) Un hijo de Satanás que debe ser movido a una nueva relación con Dios. (4) Un culpable, necesitando el perdón que sólo Dios puede darle. (5) Un muerto espiritual, necesitando vida que sólo Dios puede impartir. (6) Un ciego, necesitando iluminación que sólo puede provenir de la Palabra de Dios. (7) Un esclavo, necesitando liberación de Satanás y del pecado que sólo Dios puede lograr. El hombre está por lo tanto completamente imposibilitado de salvarse a sí mismo.

B. El hecho de la justicia de Dios.
Dios es santo y debe juzgar el pecado. Él “de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Éxodo 34:6-7). Él ha revelado Su odio al pecado y Su sentencia contra todo aquel que muere en sus pecados: el destierro eterno de Su presencia. Leer Juan 8:21-24; Marcos 9:43-48; Lucas 16:2231; Judas 11-13; Apocalipsis 20:11-15. La conclusión obvia es: puesto que el hombre es un pecador y Dios es Justo, los pecadores necesitan ser librados o salvados de la penalidad de sus pecados. Su clamor debe ser: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” La respuesta es: “Cree (coloca tu confianza) en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hechos 16:30-31). Ningún hombre puede salvarse a sí mismo.

III. SU PROVISIÓN

El Evangelio es la buena noticia de que Dios en su infinita gracia ha provisto abundantemente su salvación a través de la persona y obra de su amado Hijo. Dos cosas son claramente enseñadas:

A. Cristo vino para ser el Salvador de los pecadores.

“Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). El Hijo de Dios, igual y eterno con el Padre y el Espíritu Santo, llegó a encarnarse a fin de proveer salvación. Juan 3:16-17; Marcos 10:45; Mateo 9:12-13; Juan 10:11; 15-18.

B. A través de la muerte y resurrección de Cristo, esta salvación ha sido provista, a satisfacción completa de Dios.

Así como Cristo voluntariamente colgó de la cruz, Él asumió la completa carga de nuestras culpas y pecados, cargó nuestros pecados en su propio cuerpo, y murió como sacrificio sustituto en lugar de todos los pecadores. Todo el juicio de Dios contra el pecado cayó sobre Él, y todas las demandas de la justicia de Dios contra el pecador fueron plenamente satisfechas por la muerte de Cristo en nuestro lugar. Dios indicó Su completa aceptación de este sacrificio de Cristo resucitándolo de los muertos y sentándolo a su diestra. Leer I Corintios 15:1-4; II Corintios 5:21; I Pedro 2:24; Isaías 53:5; Romanos 5:6-9; Hechos 4:1012; 5:31; 17:31.

IV. SU CONDICIÓN

Puesto que Cristo ha cumplido, por el sacrificio de sí mismo, toda la obra requerida para la salvación del pecador, ¿qué debe hacer el pecador a fin de experimentar esta salvación?

A. Debe arrepentirse.

Arrepentimiento consiste simplemente en un cambio de mente, que resulta en un cambio de actitud hacia el pecado, el ego, el Salvador y la salvación, que se evidencia por un cambio de acción. Leer Lucas 13:3; Hechos 17:31; 20:21. La convicción de pecado dará lugar a un fuerte deseo por la salvación; el orgullo pasará a la humildad; la autosatisfacción se convertirá en una franca confesión de incapacidad, desesperanza y reconocimiento de una condición merecedora del infierno.

B. Debe creer el Evangelio, el testimonio de Dios concerniente a la Persona y obra de Cristo. I Juan 5:9-10.

Como perdido y culpable pecador debe creer que Cristo murió por él, individualmente; que Cristo cargó sus pecados, tomó su lugar y, por Su muerte, cumplimentó toda la obra necesaria para su salvación (Romanos 4:5).

C. Debe aceptar al Señor Jesucristo, por un acto definitivo de su voluntad, como su Salvador personal, y de ahí en adelante como supremo Señor de su vida. Juan 1:12; Romanos 10:9-10; Juan 3:16; 5: 24; 6:47; Efesios 1:13.

Este es el acto crucial. Expresa con todo tu corazón: “Señor Jesucristo, admito que soy culpable, un pecador perdido. Creo que Tú cargaste mis pecados sobre la cruz del Calvario y moriste en mi lugar. Ahora te pido venir a mi corazón y salvarme. Confío en la obra terminada en la cruz y te recibo como mi propio Salvador, de aquí en más quiero que seas el Señor y Maestro de mi vida.” Esto es lo que significa “creer en el Señor Jesucristo.” Hechos 16: 31. Si tú nunca has hecho esto, ¿por qué no tomas ahora este paso de fe y le pides que te salve?

V. SU SEGURIDAD

¿Cómo puede alguien saber, con certidumbre, que es salvo? Respondemos sin ninguna vacilación: por la Palabra de Dios. Dios declara plenamente y en blanco y negro, que cada alma que confía en Su Hijo es perdonada, salvada y poseedora de vida eterna y seguridad por siempre.
Leer Hechos 13:38; I Juan 2:12; Efesios 2:8; I Corintios 6:11; I Juan 5:13; Romanos 5:1; 8:1; Juan 10:27-30.

También habrá evidencia tal como: una nueva paz interior, deseo de conocer la Biblia, deseo de orar y de separarse de un estilo de vida pecaminoso. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (II Corintios 5:17).

VI. SU ALCANCE

La Salvación incluye tres aspectos: pasado, presente y futuro.

A. Pasado – La Salvación de la penalidad del pecado o consecuencias.

Puesto que Cristo ha asumido la completa penalidad, la cual merecían nuestros pecados, el creyente es librado de sus consecuencias. Juan 5:24; Romanos 8:1.

B. Presente – La Salvación del poder del pecado o control.

A causa de la presencia moradora del Espíritu Santo que imparte la naturaleza divina, el creyente está en condiciones de disfrutar libertad del dominio del pecado en su vida (I Corintios 6:19; II Pedro 1:3-4; Romanos 6:1-14). Esto no significa que el creyente es ahora incapaz de pecar; lejos de ello, pues todavía posee naturaleza malvada llamada “la carne.” En la medida que disponga para sí mismo de los medios que Dios le ha provisto, el pecado no será un factor dominante en su vida. Esta presente victoria dependerá de:

(1) La lectura, el estudio y la obediencia a la Palabra de Dios. II Timoteo 2:15. (2) Mantenerse constantemente en contacto con Dios por la oración. Hebreos 4:14-16. (3) La entrega de su propio cuerpo a Dios para tener una vida recta y útil. Romanos 6:13; 12:1-2. (4) La puntual confesión a Dios y el abandono de todo pecado conocido. I Juan 1:8-9; Tito 2:11-15.

C. Futuro – Salvación de la presencia del pecado.

Esto será realidad en la venida de Cristo, cuando Él resucite los muertos y los transforme, de manera que ellos puedan tener cuerpos inmunes al
pecado, al deterioro y a la muerte. Este es el aspecto final de la salvación que esperamos. Hebreos 9:28; I Tesalonicenses 4:13-18.

VII. SUS RESULTADOS

Son numerosos. Efesios 1:3-14. Seleccionaremos algunos.

A. Paz con Dios. Romanos 5:1. B. Aceptación delante de Dios en Cristo. Efesios 1:6. C. Gozo en Dios como hijos suyos, integración a una nueva familia. Romanos 5:10-11; 8:14-17, Gálatas 3:26-4:7. D. Vida para Dios. II Corintios 5:14-15; Gálatas 2:20; I Pedro 4:2-5. E. Servicio a Dios en la manera de buenas obras y testimonio de Él. Efesios 2:10; Mateo 5:16; Marcos 16:15-16. F. Adoración, alabanza y oración a Dios. Juan 4:23-24; Hebreos 10:19 22; Hebreos 13:15; 4:14-16. G. Un eterno hogar en el cielo con Dios. Juan 14:1-3; Apocalipsis 22:1-5. ¡Confiamos que tú no descansarás hasta conocer, en la autoridad de la Palabra de Dios, que eres eternalmente salvo!

Capítulo 8

UNA EXPLICACIÓN BÍBLICA Y UNA ILUSTRACIÓN DE LA SALVACIÓN

Cristo define tres medios por los cuales la salvación se hace evidente:

A. Es revelada en la Biblia como un “Nuevo Nacimiento.” Juan 3:3-8.

Esto es dado al que oye y cree la Palabra de Dios. Juan 3:5, el “agua” aquí es el bien conocido símbolo de la Palabra de Dios. Efesios 5:26; Juan 15:3; Salmo 119:9, no es una referencia al bautismo. Otras Escrituras muestran claramente que el Nuevo Nacimiento viene a través de la Palabra de Dios. I Pedro 1:23-25; Santiago 1:18. Así como el agua limpia nuestros ojos de polvo que oscurece nuestra visión, así la Palabra de Dios, cuando es leída y creída, borra de la mente del pecador sus ideas equivocadas de Dios y Su Salvación. La entrada de la Palabra de Dios al hombre trae luz sobre su condición perdida (Romanos 3:1019), el amor de Dios visto en Su provisión para la Salvación del hombre (Juan 3:16) y la manera por la cual un pecador pueda ser salvo (Romanos 10:1-17).

B. Es revelada por la morada del Espíritu de Dios. Juan 3:5.

El Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, fue enviada por Cristo, en su ascenso, para usar la Palabra de Dios a fin de convencer al hombre de su pecado; conducirlo a poner su confianza en Cristo; a morar en cada creyente; a comunicar a cada creyente una naturaleza divina o capacidad para las cosas espirituales, y guiar cada persona nacida de nuevo a la verdad. Juan 16:7-15; Efesios 1:13; 4:30; II Pedro 1:3-4; Gálatas 5:22-26.

Cuando la Palabra de Dios es leída o escuchada, el Espíritu Santo aplica la verdad al corazón con fuerza de convicción, mostrándole al pecador que está perdido, es culpable y está en una condición de desesperanza y sin ayuda. Entonces Él revela a través de la Palabra la manera de la salvación por la fe en Cristo y su obra terminada. Al momento en que el pecador confía en Cristo Él lo sella como su posesión adquirida. Esto no es una cuestión de sentimientos, sino un hecho; no sentimos el nuevo nacimiento, sabemos que lo tenemos.

C. Es revelada por los testimonios de aquellos que la experimentaron.

A través del Nuevo Testamento y la historia, millones han vivido y dieron testimonio de la salvación por la fe en el sacrificio de Cristo. Juan 3:14-16. En estas palabras Cristo hace claro como el cristal cómo esta nueva vida puede venir a un pecador. En respuesta a la pregunta de Nicodemo: “¿cómo puede hacerse eso?” Cristo usó un incidente registrado en el antiguo Testamento para ilustrar cómo podía ser experimentado el nuevo nacimiento. Ahora, por favor: pare y lea Números 21:4-9.

Siete palabras parecen resumir el incidente. Vamos a darle una atención más cercana y cuidadosa, porque es la propia ilustración de Cristo de cómo el pecador puede nacer de nuevo:

1. Pecado – Números 21:5. Así como Israel pecó, toda la humanidad ha pecado contra Dios en pensamientos, palabras y hechos. Romanos 3:23. 2. Juicio – Números 21: 6. Así como el pecado trajo juicio sobre ellos, Dios ha revelado su ira contra todo pecado. Romanos 1:18; Job 36:18; Romanos 6:23. 3. Arrepentimiento – Números 21:7. Israel reconoció, confesó y buscó perdón por sus pecados. Esto es arrepentimiento: consiste en un cambio de mente resultante en un cambio de actitud, el cual es expresado en un
cambio de acción. Dios demanda el arrepentimiento de los pecadores. Lucas 13:3; Hechos 17:31; 20:21; Marcos 1:15. 4. Revelación – Números 21:8. “Y el Señor dijo.” Así como Dios reveló a Moisés la manera de salvación para aquellos israelitas mordidos por las serpientes, Dios ha revelado en la Biblia Su manera de Salvación para nosotros. II Timoteo 3:15-17; Romanos 10:8-9. 5. Provisión – Números 21:8-9. Una serpiente de bronce fue hecha y levantada en un asta a plena vista del campamento de Israel. Compare con Juan 3:14. Como la serpiente fue levantada en el desierto, así Cristo debió ser levantado para proveer salvación para la humanidad envenenada. Sobre la cruz Él cargó nuestros pecados, tomó nuestro lugar, soportó todo el juicio por nuestros pecados y por su muerte satisfizo todas las demandas de Dios contra el pecador. Dios ha indicado Su aceptación del sacrificio sustituto de Su Hijo resucitándole entre los muertos. Isaías 53:5-6; I Corintios 15:1-4; Romanos 5:7-8. 6. Condición – Números 21:8. “Cuando ellos miraban.” El hecho de que la serpiente de bronce fuera levantada no los hacía salvos, mirar no era suficiente. Había un paso de fe requerido para cada israelita: ellos tenían que creer que mirando a la serpiente realmente serían salvos, no podrían mirar con incredulidad. Podrían haber dicho que era tonto creer en una serpiente, aún pese a que Dios les había dicho que podría realmente salvarles. Podrían haberse burlado y reído con otros de que eso era tonto. De todos modos, para que cada israelita envenenado viviera, tenía que mirar. El hecho de que Jesucristo murió por nuestros pecados en la cruz y cumplió toda la obra necesaria para salvación no nos salva. Como pecadores perdidos, cada uno debe personalmente mirar por fe, creyendo y confiando que lo que Dios ha dicho es verdadero. “Todo el que invoque el Nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:13). Así como un israelita envenenado no podía orar, confesar o hacer buenas obras para merecer la salvación, del mismo modo los pecadores no salvos son urgidos a creer en Jesucristo por fe como su Salvador personal. Juan 1:12; Efesios 2:8-9. 7. Resultado – Números 21:9. “y vivía.” Al momento en que un israelita envenenado miraba, recibía nueva vida. Él era como nacido de nuevo! Así, un culpable, un perdido pecador en el momento que cree al evangelio de que Cristo murió por nuestros pecados, y definitivamente le acepta como su Salvador personal, recibe vida eterna. Entonces viene a su vida el Espíritu Santo, llega a ser participante de la naturaleza divina, y es nueva criatura, o regenerado. Este es el nuevo nacimiento, el cual Cristo declaró era absolutamente esencial para ver y entrar al Reino de Dios. Juan 3:3,5

Capítulo 9
ARREPENTIMIENTO PARA SALVACIÓN

A. No es una reformación de la persona.

Arrepentimiento es un acto total e interno de la mente. Para muchas personas significa volverse de sus pecados, pero esto sería sólo una reformación. Arrepentimiento no es hacer algo. Un hombre puede volverse de sus pecados y todavía no ser cristiano.

B. No es penitencia.

Penitencia es un acto de tristeza para pagar por el pecado. Muchas personas en diferentes religiones hacen muchas cosas que llaman penitencias. Ofrecen sacrificios, personalmente se torturan a sí mismos, pagan dinero para que líderes religiosos oren por ellos, personalmente oran por largos períodos de tiempo, repiten oraciones con rosarios o elementos contadores de oraciones, van a los confesionarios y confiesan sus pecados a gente religiosa y realizan ciertos ritos religiosos, todo con la esperanza de librarse de sus pecados.

C. No es contrición.

Queremos decir que el arrepentimiento no es un sentimiento de tristeza por nuestros pecados y recibimiento de perdón. Muchas personas en la cárcel se sienten tristes por lo que hicieron, pero eso no borra sus crímenes. El arrepentimiento verdadero incluye la tristeza por el pecado, pero el sólo hecho de sentir tristeza por el pecado no es arrepentimiento, pero puede conducir al arrepentimiento. “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte” (II Corintios 7:10).

D. Es un cambio de mente, no un cambio de opinión.

El verdadero arrepentimiento es un cambio de mente que conducirá a un cambio de acción, pero recuerda, tú puedes tener un cambio de acción sin un cambio de mente. Mateo 21:28-29 es un buen ejemplo. Antes de que alguien pueda ser salvo debe haber un cambio de mente acerca de muchas cosas incluyendo, pecado, ego, Dios y Jesucristo. En realidad,
arrepentimiento es realmente tomar un paso contra “nuestro viejo yo” y ponernos a nosotros mismos en el lado de Dios.

E. Es obra de Dios.

Arrepentimiento es Dios convenciéndonos de nuestra necesidad de un Salvador a causa de nuestra carga de pecado. Dios comienza a trabajar en nuestra conciencia, y decidimos que una elección debe ser hecha. Podemos decidir seguirle a Él o continuar el camino por el que vamos. Para cambiar la dirección debemos arrepentirnos y clamar que Él nos salve. Esa decisión resultará en un cambio de mente en nuestra relación con Dios. Cuatro cosas serán evidenciadas en el verdadero arrepentimiento: un cambio de intelecto, un cambio de sentimientos, un cambio de voluntad y un cambio de acción.

La siguiente es una ilustración del real arrepentimiento. Una persona perdida y confundida, que está yendo por el camino de la vida buscando direcciones, y repentinamente se detiene porque la Palabra de Dios capta su atención, y mientras la escucha, se da cuenta que está yendo por un camino equivocado. Ahora la elección es suya, continúa o retorna. Arrepentimiento es decidir dar la vuelta y tomar la otra dirección. Tú tomas la decisión de seguir el camino de Dios.

Capítulo 10
LA GRACIA PROVEE SALVACIÓN

I. INTRODUCCIÓN

Todos los tratos de Dios con la humanidad al presente tiempo están basados en su gracia, misericordia y paz. Gracia significa “favor inmerecido de parte de Dios”. Esto significa que Él nos muestra su favor, el cual nosotros no debemos desechar, lo que se evidencia en la Salvación que libremente recibimos. La palabra gracia aparece alrededor de 160 veces en la Biblia, de éstas, 128 en el Nuevo Testamento. Dios se manifiesta como “el Dios de toda gracia” (I Pedro 5:10). Cristo es presentado “lleno de gracia” (Juan 1:14). El Espíritu Santo es llamado “el Espíritu de Gracia” (Hebreos 10:29). De ese modo las tres personas de la Deidad están vinculadas con la gracia.

II. DEFINICIÓN

La palabra gracia usada en el Antiguo Testamento trae el significado de “inclinarse o agacharse en bondad hacia alguien inferior”. La palabra en el Nuevo Testamento es “favor, buena voluntad, amor bondadoso”.

Las siguientes definiciones han probado ser de ayuda en la explicación de lo que la gracia es:

A. Gracia es amor desplegado sobre objetos inmerecedores. Dios es amor, y cuando coloca ese amor sobre culpa, impureza, pecadores rebeldes, entonces es gracia.

B. Amor que mira hacia arriba es adoración. Amor a un mismo nivel es afecto. Amor que desciende es gracia.

C. Gracia es Dios mostrando amor y misericordia cuando nosotros sólo merecíamos ira y juicio. Es Dios inclinándose a nosotros en infinito amor.

D. La gracia es vista en Dios dando lo mejor del cielo para salvar lo peor de la tierra.

III. CONTRASTE

La gracia no debe ser confundida con obras. Si el hombre pudiera obtener salvación haciendo buenas obras, entonces la salvación sería simplemente por sus méritos. Romanos 4:4-5; Romanos 11:6. Dios no le debe nada al hombre. La salvación es un regalo gratuito.

La gracia no debe ser confundida con la ley. Los hombres no son salvos por guardar la ley. Ellos son salvos por gracia. Lo siguiente nos ayudará a ponerlo más en claro:

A. La ley nos da una obra para hacer. La gracia nos habla de una obra que ya fue hecha. B. La ley dice: “Haz y vivirás”. La gracia dice: “Vive, y harás”. C. La ley dice: “Amarás al Señor tu Dios”. La gracia dice: “De tal manera amó Dios al mundo” Juan 3:16, y “Nosotros le amamos a él porque él nos amó primero” I Juan 4:19. D. La ley condena al mejor. Romanos 3:19. La gracia salva al peor. Romanos 3:24; 4:5. E. La ley revela el pecado. Romanos 3:20.
La gracia revela la salvación. Tito 2:11-13.

IV. LA NECESIDAD DE LA GRACIA

El hombre necesita la gracia de Dios porque:
– en su pecado se rebela contra la santa ley de Dios (Romanos 3:23; Colosenses 1:21), por lo tanto, él no merece nada sino el juicio de Dios.

– permanece culpable delante de Dios, habiendo quebrantado Su santa ley (Romanos 3:19; Gálatas 3:10; Santiago 2:10), en tal condición, está sujeto a la maldición de Dios.

– porque ha rechazado y ha asesinado al Hijo de Dios, el hombre no tiene absolutamente ningún reclamo válido delante de Dios (Juan 12:31-33; 3:18).

V. SALVACIÓN POR GRACIA

Si el hombre llega a ser salvo, será sólo por la gracia de Dios. Ninguno de nosotros merece salvación. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). La santidad de Dios no puede disimular el pecado, por el contrario: debe sentenciarlo. Esto es lo que Dios hizo en la cruz. El evangelio nos dice cómo Dios puede salvar pecadores por gracia y aún ser santo al hacerlo.

La clave es que Cristo sufrió la ira y el juicio de Dios contra el pecado. Sobre la base de la obra de Cristo y no las obras de los hombres, Dios puede perdonar los pecados de aquellos que confían en el Señor Jesucristo. Cristo, el Cordero sacrificado, ha terminado la obra de la redención. La gracia solamente demanda fe de parte del pecador que busca salvación. (Efesios 2:8-9)

IV. BENDICIONES A TRAVÉS DE LA GRACIA

Las bendiciones a través de la gracia traen muchos resultados maravillosos al pecador. Tres de los más grandes de estos resultados son los siguientes:

A. Salvación – Tito 2:11-13. Esto significa que un cristiano nacido de nuevo tiene vida eterna. “Y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás” (Juan 10:28).

B. Justificación – Romanos 5:1. Esto significa que Dios considera a un pecador que ha creído en Cristo como sin culpa. “Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

C. Entrada delante de Dios – Romanos 5:2. Esto significa que un verdadero creyente puede entrar a la presencia de Dios en oración. No está ya más separado de Dios por sus pecados. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:14-16).

Capítulo 11

LA FE APLICA LA VERDAD PARA LA SALVACIÓN

No se puede estudiar la Biblia por mucho tiempo sin llegar a comprender la importancia de la fe. Un pecador no puede ser salvo aparte de la fe (Efesios 2:8-9). “El evangelio de Cristo…es poder de Dios para salvar al que cree…porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:1617). Por lo tanto, es importante entender lo que esta palabra significa.

I. ¿QUÉ ES FE?

La fe abarca tres cosas: conocimiento, creencia y confianza. La fe es confianza personal. Usamos la palabra en la conversación diaria como sigue, “Tengo completa fe en mi doctor”. Queremos decir que confiamos en él para nuestro caso. Así, en la Biblia, la fe es confianza personal en Dios. Significa que creemos lo que Él dice, y confiamos que Él nos puede salvar y guardar.

II. ¿DÓNDE CONSEGUIMOS FE?

Al mirar alrededor nuestro en el mundo, nos damos cuenta que algunas personas no tienen fe en Dios, y por tanto no son salvos. Esto nos lleva a inquirir acerca del tema de la fe. En un sentido muy real, esta fe es un don de Dios. Juan 3:27. Dios le da al hombre el poder para creer en Él.

¿Pero cómo un hombre recibe fe? La pregunta está respondida en Romanos 10:17. “La fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios.” Por lo tanto, si un hombre no tiene fe en Dios, debería leer la Biblia. Al leerla, podría orar de alguna manera como sigue: “Dios, si este Libro es tu Palabra, si Jesucristo es tu Hijo, y si Él murió por mí, entonces muéstrame
estas cosas mientras leo la Biblia”. Dios ha prometido que todo aquel que desee hacer su voluntad vendrá al conocimiento de la verdad (Juan 7:17).

III. ¿CUÁL ES EL VERADERO OBJETO DE FE?

La fe debe estar depositada en un objeto. Este objeto puede ser una persona, tal como un pariente, un amigo, o una cosa inanimada, tal como un aeroplano o un ascensor. No es suficiente tener fe. La fe debe ser puesta en un objeto digno de confianza. Puedes creer que un avión puede llevarte de una ciudad a otra. Puedes creer que el avión volará. Puedes creer que el piloto sabe como volar el avión y que te llevará donde quieras ir. Puedes creer incluso que el viaje será para disfrutarlo. La única cosa que debes hacer es tomar asiento en el avión. Sólo entonces puedes ejercer tu fe. Más allá del punto de que hayas hablado de eso; debes contarle a otros de eso; habrás proclamado que lo crees. Pero hasta que no estés a bordo no habrás ejercitado tu fe. La fe verdadera demanda acción. La Biblia dice: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:17-18).

La Biblia establece al Señor Jesucristo como el verdadero objeto de fe (Hechos 20:21). El hecho más importante no es cuánta fe un hombre tiene, o qué clase de fe él tiene, sino que si quiere ser salvo, el objeto de su fe debe ser Jesucristo. Si su fe está en un santo, la virgen María, un ídolo, una iglesia, una religión, buenas obras o bautismo, la Biblia deja en claro que no tiene salvación bíblica. De todos modos, un hombre puede creer todo lo que la Biblia dice sobre Cristo y aún no tener fe en él. Tú puedes creer que cierto tren partirá de la estación a las 11.00 de la mañana y que arribará a la otra ciudad a las 5.00 de la tarde. Tú puedes creer todos los aspectos acerca del tren; y aún no haber puesto tu fe en el tren, hasta que estés a bordo y confíes que el tren te llevará a tu destino.

Así que tú puedes creer que Cristo nació en Belén, de una virgen, murió en el Calvario, resucitó y ascendió al cielo. Incluso puedes creer que la Biblia es la Palabra de Dios, pero realmente no haber puesto tu fe en Cristo hasta que confías en Él para salvarte de tus pecados y llevarte al cielo.

IV. EJEMPLOS DE FE

Las Escrituras están llenas de ejemplos de fe. El capítulo 11 de Hebreos ha sido llamado “La lista de honor de la fe” porque menciona algunos destacados hombres y mujeres que tuvieron fe.

Dos otras instancias deben ser citadas. La primera es la fe del centurión (Mateo 8:5-10). El centurión creyó que Cristo podía salvar a su siervo solamente por decir la palabra. La otra es la fe de la mujer de Canaán (Mateo 15:22-28). Ella rogó que el pan reservado a los judíos escogidos le pudiese ser dado a ella, una gentil. Su fe fue humilde y persistente.

V. LA RECOMPENSA DE LA FE

La verdadera fe nunca queda sin recompensa. Nadie jamás ha confiado en Dios en vano. Recuerda, la fe debe tener tres cosas: conocimiento, creencia y confianza. Todo pecador que se ha arrepentido de sus pecados y que ha puesto su fe en Jesucristo ha sido salvo. El Salvador dijo: “El que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Capítulo 12

LA IGLESIA

La iglesia no es un cuerpo físico sino un cuerpo espiritual, y debe ser vista desde dos perspectivas: 1. La iglesia local, la cual es una expresión física del Cuerpo de Cristo, es un grupo de cristianos se reúnen en un lugar físico, puede ser en una casa, un edificio particular designado para reuniones, una cueva o cualquier lugar. Las personas son la iglesia, no la estructura física. Esta es una asamblea local de creyentes que han recibido Su Palabra, han nacido otra vez y han sido bautizados. Ellos pueden reunirse para estudiar doctrina, orar, partir el pan y tener comunión (Hechos 2:41-42).

2. La “Iglesia”: la cual abarca a todos los creyentes nacidos de nuevo y que viven hoy sobre el planeta Tierra. Si hoy ya tú eres salvo, eres un miembro de esa Iglesia. Algunos le han llamado la “Iglesia Invisible”.
Hay dos ordenanzas dadas a la iglesia, Bautismo y Cena del Señor. No son sacramentos. No tienen un valor redentor. Jesús dijo: “Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). Algunas religiones ofrecen el pan y lo declaran convertido en la presencia y cuerpo de Cristo. De todos modos, nosotros no recordamos a alguien que está presente sino a alguien que está ausente. El pan y la copa son tomados en la Cena del Señor para recordar lo que Él hizo por nosotros hasta que regrese a buscarnos. El pan es sólo un símbolo de Su cuerpo que fue quebrantado por nosotros en la cruz. La copa
es un símbolo de su sangre que él derramó por nuestros pecados (I Corintios 11:24-29).

El Bautismo es para mostrar que has llegado a ser un cristiano, y la Cena del Señor es para recordar al Señor Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros hasta que Él venga otra vez. Esto debe ser ejercitado solamente por los creyentes.

Hubieron varios dones dados a las personas con el propósito de ministrar a las primeras iglesias locales y que están alistados en Efesios 4:7-8, 11. Desde que hemos recibido la completa revelación de la Palabra de Dios en la Biblia, los dones de apóstoles y profetas han cesado. Revelaciones y profecías no son ya necesarias. Si alguno declara tener una nueva revelación o profecía, eso es una mentira. De hecho, toda revelación adicional o contraria es condenada (Apocalipsis 21:18-19).

Cada iglesia es autónoma, y tiene una estructura organizada como iglesia local, la cual incluye diáconos y obispos o ancianos (pastores) quienes están para conducir, enseñar y pastorear las ovejas (I Timoteo 3:115). También hay autoridad dada a la iglesia para ejercer disciplina sobre personas que eligen vivir en pecado (I Corintios 5:11-12).

Capítulo 13

MUERTE

La gente ha tenido siempre un sincero interés por el futuro. Hay una universal e histórica creencia en la vida después de la muerte. Evidencias (rituales) alrededor del mundo revelan que la gente no cree que con la muerte concluya todo. Frecuentemente se pregunta: ¿Dónde están los muertos? ¿Existe el paraíso? ¿Existe un lugar de sufrimientos? ¿Cómo es?

Primero vamos a entender que el hombre es un ser tripartito, eso significa que está compuesto de tres partes: cuerpo, alma y espíritu (I Tesalonicenses 5:23). La primera es material, las otras dos son inmateriales. Por medio de su espíritu el hombre es capaz de tener conciencia de Dios; con su alma es capaz de tener conciencia de sí mismo; con su cuerpo es capaz de tener comunicación con el mundo. Sólo la Palabra de Dios puede diferenciar entre alma y espíritu (Hebreos 4:12).

Al momento de la muerte, el alma y el espíritu dejan al cuerpo. El cuerpo es puesto en una tumba. En el caso de los creyentes, se describe al
cuerpo como durmiendo (Hechos 7:59, 60; 8:2), mientras que del cuerpo de la persona no salva se dice que está muerto. El alma y el espíritu nunca duermen. Si la persona que murió era salva, el alma y el espíritu van a un lugar de gozo y felicidad: el Cielo (II Corintios 5:8; Filipenses 1:21- 23). Si la persona no era salva, el espíritu y el alma van a un lugar de tristeza y juicio: el infierno. En Lucas 16:19-31, nuestro Señor claramente enseñó que todos aquellos que murieron están concientes.

La muerte no es sueño del alma. La palabra en la Escritura, cuando se habla de muerte del creyente en Cristo, significa “descanso.” No significa “inconciencia”. El cuerpo puede morir, pero el alma y el espíritu están plenamente despiertos y nunca morirán. Muerte en la Biblia significa siempre “separación”. Muerte física es separación del alma y del espíritu, del cuerpo. La muerte espiritual es separación eterna de Dios.

Entendamos que no somos un cuerpo que tiene un alma y un espíritu, sino que somos un alma y un espíritu teniendo un cuerpo. La muerte simplemente significa: “He dejado mi cuerpo”.

Capítulo 14

RESURRECCIÓN PARA EL CRISTIANO

La Biblia habla mucho de la resurrección corporal. En diferentes ocasiones algunos en la Biblia fueron resucitados de los muertos. Estas fueron demostraciones milagrosas del poder de Dios sobre la muerte. Pero a causa de que eventualmente esta gente volvió a morir, ellos no fueron físicamente resucitados en el sentido final, mas bien, ellos fueron vueltos a la vida. Lázaro es un buen ejemplo, Juan 11:39-44.

El primer ejemplo de muerte y resurrección corporal es Jesucristo. Cristo es las primicias de los muertos. “Ahora Cristo ha resucitado de los muertos, primicias de los que durmieron es hecho” (I Corintios 15:20). La Biblia siempre habla de la muerte de un creyente como dormir, no morir. Los primeros frutos en la resurrección de Cristo entre los muertos, fueron la garantía de Dios de la completa cosecha que se levantará después.

El Cuerpo de Cristo, la verdadera Iglesia, tendrá una resurrección corporal de los suyos. “Los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tesalonicenses 4:16). Esta es la resurrección de los cuerpos de todos los que hayan muerto en Cristo, serán unidos a sus almas y espíritus y
ascenderán al cielo para ser la esposa de Jesucristo. Esto es llamado el “Arrebatamiento” de la Iglesia. Compartiremos más de este tema.

Alrededor de 500 personas fueron testigos de las apariciones de Cristo luego de su resurrección corporal. Sus testimonios como testigos oculares desafían a aquellos que no son creyentes. En la mayoría de las Cortes la mayor cantidad de testigos oculares que se han requerido son siete. El Nuevo Testamente ha registrado testimonios de aquellos que personalmente le vieron. Alrededor de 500 le vieron en su cuerpo resucitado. Otros que le vieron testificaron que Él está vivo. Hablaron con Él, comieron con Él, y tuvieron un tiempo de comunión mientras estuvieron con Él varias veces después de llegar a ellos corporalmente luego de una brutal crucifixión y de tres días en una custodiada tumba de roca. Hay muchísima evidencia clara de que Jesucristo, de hecho, resucitó corporalmente de entre los muertos. Los 27 libros del Nuevo Testamento y la Iglesia son los efectos causados por el Cristo resucitado. La iglesia comienza inmediatamente, mientras los apóstoles comienzan predicando en Jerusalén, lugar donde Él había sido crucificado y sepultado. Tres mil fueron salvos en un día. Ellos fueron por todos lados diciendo que Jesús había resucitado de los muertos. Créanme, si no hubiese sido cierto, el enemigo habría mostrado el cuerpo porque de ese modo habría silenciado todas las proclamas de la iglesia de aquellos días. El hecho es que 3 días después de Su crucifixión, Él corporalmente resucitó de la tumba. Él está vivo, y porque Él vive, nosotros viviremos.

Capítulo 15

¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE EL INFIERNO?

Como ya hemos notado, el espíritu y el alma de una persona no creyente vuelan al infierno al momento de su muerte, este es un lugar de juicio conciente. El alma en el infierno habla como persona, tiene ojos, oídos, dedos, lengua y memoria. Hay un completo conocimiento de las condiciones allá. Lucas 16:23-25 no es una parábola porque las parábolas no incluyen nombres personales. Esto es un evento real.

La Biblia habla de otro lugar de tormentos luego del juicio final de toda la humanidad. Es llamado “El Lago de Fuego.” En el Juicio del Gran Trono Blanco, las almas del Hades serán unidas a sus cuerpos, los cuales serán resucitados de sus tumbas. Cristo entonces pronunciará la sentencia final de juicio sobre los muertos impíos, y serán arrojados al Lago de
Fuego, el eterno lugar de los perdidos (Apocalipsis 20:11-15). Podemos relacionar al Hades como una cárcel local donde el prisionero temporalmente aguarda su sentencia. Luego son tomados de esa cárcel para comparecer ante el Juez para la sentencia final. Apocalipsis 20:9-15 es el registro de aquel Juicio del Gran Trono Blanco, de Satanás y todos aquellos que hayan rechazado a Cristo. El Lago de Fuego puede ser ilustrado por una prisión a la cual son recluidos aquellos bajo sentencia convictos por su eternal existencia. Describiendo el infierno, nuestro Señor habló acerca del gusano que no muere y del fuego que nunca se apaga (Marcos 9:43-48). Es un lugar de sufrimiento conciente. Es un lugar de fuego literal. Es castigo por pecado eternamente.

En el libro de Apocalipsis, la frase “por los siglos de los siglos” es usada para describir la miseria de los perdidos (Apocalipsis 14:11). ¿Puede un Dios de amor arrojar personas al infierno?

A. Dios no quiere que ningún hombre perezca. Cielo o infierno son decisiones personales que cada individuo toma mientras está aquí en el planeta Tierra. Dios proveyó la obra de Su Hijo sobre la cruz del Calvario para la salvación del hombre (Romanos 5:6-8). Si el hombre rechaza al Salvador, irá al infierno por su propia elección. Alguien ha dicho que Dios ama de tal manera al pecador que si elige ir al infierno en vez de ir al cielo Él le dejará ir. Recuerda que todo el que va al infierno lo hará por su propia elección.

B. Dios es un Dios de amor, I Juan 4:8, pero Él también es santo (I Pedro 1:16) y debe juzgar el pecado. Si permitiera entrar el pecado en el cielo, destruiría todo lo que Dios ha hecho en rescate de la humanidad. Satanás hizo su elección en el jardín del Edén. El hombre hace su elección durante el tiempo de su vida. Al momento de la muerte el hombre ha determinado su destino eterno. No hay purgatorio o lugar intermedio. La Biblia claramente enseña que hay sólo dos lugares. “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).

C. El hombre no vacila en poner los enfermos en hospitales, los criminales en la cárcel o los cadáveres en el cementerio. Eso no indica falta de amor de su parte. ¿Qué acerca de los paganos que nunca han oído el evangelio? Como el resto de la humanidad, los paganos son pecadores perdidos y solamente Cristo puede salvarles. Ellos pueden conocer que hay un Dios a través de las obras de la Creación (Romanos 1:20 y Salmos 19:1) y por sus propias conciencias (Romanos 2:15). Si ellos responden a la Luz que tienen, Dios les dará mayor Luz. Ver el caso de Cornelio, Hechos 10 y 11.

Capítulo 16

¿QUÉ SABEMOS DEL CIELO?

Las Escrituras enseñan claramente que hay un lugar llamado Cielo para todos los que conocen y aman a nuestro Señor Jesucristo. El Cielo es un lugar. La palabra es usada en la Biblia de tres diferentes maneras: primero, la zona de las nubes es llamada cielo (Génesis 1:8). Segundo, la zona donde las estrellas están localizadas es conocida como cielo (Génesis 1:17). Tercero, la palabra es utilizada para describir el lugar de la morada de Dios. Pablo llama a esto “el tercer cielo” y “Paraíso” (II Corintios 12:2-4).

Cielo es siempre mencionado como estando “arriba.” Satanás dijo, en Isaías 14:13-14, “subiré al cielo”. Nosotros sabemos que nuestro Señor hoy está en el cielo. Después de Su resurrección de entre los muertos, Él ascendió en un cuerpo de carne y huesos. Él subió con su humanidad glorificada al cielo (Lucas 24:38- 39, 51; I Pedro 3:22; Hebreos 1:3).

Hay una gran multitud de creyentes en el cielo, porque cuando el verdadero cristiano muere, él está “ausente del cuerpo y presente al Señor” (II Corintios 5:8). Estos creyentes están disfrutando la presencia de Cristo, lo cual es muchísimo mejor (Filipenses 1:23).

¿Cómo es el Cielo? Es un lugar que Dios ha preparado para todos los que vienen a Él. Si el Creador del Universo lo preparó, debe ser algo maravilloso. Los escritores de la Biblia no pudieron encontrar lenguaje para describirlo. En Apocalipsis 21:10-27, Juan trató de describir sus cimientos, muro, puertas y calle de la ciudad celestial. Sabemos de que no habrá enfermedad, tristeza, lágrimas, dolor o muerte en aquel bello lugar (Apocalipsis 21:4). Lo que sabemos es que después de la tristeza y el sufrimiento por los dolores de la vida en esta tierra maldecida por el pecado, estaremos “finalmente en casa”. Pero lo mejor de todo, el Señor Jesucristo, estará allá, y Él será el supremo deleite del corazón de cada creyente.

Capítulo 17

EVENTOS FUTUROS

Todo estudiante de La Biblia es estremecido al leer acerca de eventos que aún son futuros. Sólo en la Biblia el futuro es revelado. Consideremos algunos de estos eventos en el orden en el cual sucederán.

I. VENIDA DE CRISTO POR SUS SANTOS

El próximo evento que ocurrirá en el calendario de Dios es la venida de Cristo para llevar a su pueblo al hogar celestial (I Tesalonicenses 4:13-18). Esto es conocido como el “Arrebatamiento” de la iglesia. Cristo descenderá del cielo, la trompeta sonará y los cuerpos de los creyentes que han muerto serán resucitados. Entonces los creyentes que aún vivamos seremos arrebatados juntamente con ellos para encontrar al Señor en el aire.

Esto sucederá en un “abrir y cerrar de ojos”. Este pasaje de las Escrituras nos describe este evento acto por acto. Léalo lenta y cuidadosamente, porque habla acerca de usted si es que conoce hoy a Cristo como su salvador (I Corintios 15:51-58). ¡Puede ser hoy! Note los siguientes aspectos sobre la venida de Cristo:

A. Puede suceder en cualquier momento. Apocalipsis 22:7 B. Sólo los verdaderos creyentes participaremos. I Corintios 15:23. C. No todos los creyentes morirán pero todos seremos transformados. I Corintios 15:51. D. Seremos como Cristo. I Juan 3:2; Romanos 8:16-25.

II. LA GRAN TRIBULACIÓN

Mateo 24:5-31 y gran parte del libro de Apocalipsis cubren este período de tiempo sobre la Tierra. Después del arrebatamiento, la Tierra experimentará un período de gran sufrimiento y tristeza conocido como la Gran Tribulación. Durante este período, el pueblo judío retornará a su tierra en incredulidad. Un gran gobernante malvado conocido como el “Anticristo” (significa en contra de Cristo) se levantará. Él demandará adoración de la gente y engañará a Israel. Será un tiempo de tan grande sufrimiento que si los días no fueran acortados, nadie sobreviviría. De todos modos, Dios preservará aquellos judíos que hayan sido fieles a Él.

III. VENIDA DE CRISTO PARA REINAR

En los primeros 3 ½ años de la tribulación, el anticristo convencerá a los judíos que él es amigo de ellos y arduamente trabajará por su protección. A la mitad de los siete años, se volverá a los judíos y mostrará quién realmente es. La gran persecución y batallas tales como nunca se han
conocido en la historia tendrán lugar, finalizando todo con la batalla de Armagedón.

Malaquías 4:1-3. Al final del período de la Tribulación, el Señor Jesucristo, conjuntamente con aquellos que fueron arrebatados, regresará a la tierra con gran poder y gloria, y reinaremos con Él. Él destruirá a Sus enemigos, incluyendo al anticristo, y juzgará las naciones, las cuales persiguieron a los judíos fieles. Satanás será atado en el abismo por 1000 años (Apocalipsis 20:1-3).

IV. EL MILENIO

Isaías 32:1; 35:1-7; 65:17-25. Cuando su trabajo de juicio haya sido completado, Cristo establecerá Su Reino sobre la Tierra y Jerusalén será su capital. Él reinará sobre la tierra por 1000 años. Este período es conocido como el Milenio. Será una era de paz y felicidad. Leemos que la naturaleza será enteramente diferente, porque el león se acostará junto al cordero, el desierto florecerá como la rosa, el hombre vivirá por muchos años, será un tiempo de gran prosperidad, no habrá guerras. Pese a todo, el pecado no estará enteramente ausente, será juzgado inmediatamente en cualquier momento que ocurra.

V. EL JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO

Apocalipsis 20:11-I5. Al final del reinado de 1000 años de Cristo, tendrá lugar el juicio del Gran Trono Blanco: este es el juicio de todos los muertos impíos. Todas las personas no salvas estarán involucradas. Las tumbas devolverán los cuerpos de los no creyentes, el Hades o infierno devolverá las almas y comparecerán delante de Cristo para ser juzgados. Los libros serán abiertos (Apocalipsis. 20:11-15) y serán juzgadas todas sus obras. Finalmente, porque sus nombres no serán hallados en el libro de la Vida del Cordero, serán hallados culpables y sentenciados al Lago de Fuego para sufrir conciente y eterna condenación.

VI. ETERNIDAD

Apocalipsis 21:1-8. El cuadro final del futuro es el Estado Eterno. La Tierra como sabemos será destruida por fuego. El tiempo, tal como lo conocemos, cesará. Todos los creyentes verdaderos disfrutaremos felicidad sin fin en el Cielo. Todos los que hayan rechazado al Salvador sufrirán en las oscuridades y tinieblas para siempre. La pregunta clave que enfrenta cada uno de nosotros y debe ser respondida mientras nos acercamos al final
de la primera parte de Lo Que Enseña La Biblia es: “¿Dónde pasaré yo la eternidad?”

——————————————————————————

PARTE II: PRINCIPIOS BÍBLICOS Y PRÁCTICOS PARA EL CREYENTE

Capítulo 18
TRIUNFO SOBRE LA TENTACIÓN

¿Cómo puede un cristiano resistir tentaciones pecaminosas? Al momento que una persona llega a ser salva, una gran lucha comienza. Todavía tiene la vieja naturaleza, la pecaminosa naturaleza de Adán, la cual tratará de llevarlo al pecado todo el tiempo. Pero también él tiene la nueva naturaleza, la vida de Dios, la cual odia el pecado y quiere lograr que hagamos lo recto. Las dos naturalezas luchan una contra otra continuamente. La cuestión es cual vencerá. La respuesta es: “la que alimentemos” (Gálatas 5:16-17; Romanos 8:5-8).

La vieja naturaleza es incurablemente mala, no puede ser mejorada y no será removida hasta que el cristiano llegue al hogar celestial. Dios la condenó cuando Cristo murió en la cruz, y quiere que los cristianos la tratemos como si estuviera muerta. ¡No la animes! ¡No la alimentes! ¡Nunca le des una oportunidad! (Romanos 13:14).

La nueva naturaleza inspira al cristiano a hacer lo bueno, debería ser motivada y alimentada. Esta, entonces, es la manera como los cristianos resisten la tentación, diciendo “No” al mundo, a la carne y al diablo. Al mismo tiempo el creyente debe nutrir la nueva vida que tiene en su interior. Las siguientes son sugerencias prácticas de lo que podríamos hacer:

A. ¡Lee la Biblia! ¡Estúdiala! ¡Memorízala! ¡Medítala! ¡Obedécela! Salmos 119:9, 11.

Aprendemos que la Palabra de Dios nos ayuda a guardarnos del pecado. Debes estar seguro, por lo tanto, que apartes un tiempo definido cada día para la lectura de la Palabra de Dios (Colosenses 3:16).

B. ¡Ora sin cesar!

Cada vez que te enfrentes a una tentación, clama a Dios por ayuda (Hebreos 4:16). Él te dará fuerzas para vencer (I Corintios 10:13). Si tratas de resistir por tu propia fuerza, seguramente fallarás.

C. Busca el compañerismo de creyentes y no de los impíos! Proverbios 1:10-16; Hebreos 10:24-25.

Frecuentemente es necesario trabajar y vivir con no creyentes, y en tales casos deberíamos testificarles con nuestras bocas y con nuestras vidas. Pero no deberíamos unirnos a ellos en sus placeres y diversiones mundanos (Efesios 5:10). D. ¡Confiesa tus pecados inmediatamente! I Juan 1:9.

Tan pronto como seas conciente de que has ofendido a tu Padre por un pensamiento pecaminoso, palabra o hecho, pide su perdón inmediatamente. No esperes hasta la noche o hasta el fin de semana. Proverbios 28:13.

E. ¡Mantente ocupado para el Señor!

Alguien ha dicho que manos ociosas son el taller del diablo. ¡Entrega tu cuerpo al Señor para usarlo como él desea! (Romanos 6:19) Hay muchísimo trabajo para hacer, y estarás sirviendo al mejor de los maestros.

F. ¡Involúcrate en algún ejercicio físico!

El ejercicio físico es provechoso (I Timoteo 4:8). Debido a que el cuerpo del creyente es el Templo del Espíritu Santo, deberíamos usar medios razonables para mantener nuestro cuerpo en buena salud y fortaleza. De todos modos, no deberíamos permitir que el deporte asuma un lugar de tal importancia que las cosas espirituales sean ahogadas (I Corintios 6:19-20).

G. ¡Deja pasar hambre a tu vieja naturaleza!

Sé cuidadoso con lo que lees, con lo que miras, a donde vas y con lo que escuchas (Colosenses 3:5-9).

H. ¡Alimenta la nueva naturaleza!

¡Ocúpate con Cristo! Cuando estás pensando acerca de Él, no puedes estar pensando en el pecado (Colosenses 3:10-14). Esto es realmente el secreto de una vida santa, ocuparnos de y con Cristo. Una regla fija en nuestra vida es que llegamos a ser tal como es el objeto de nuestra adoración. II Corintios 3:18 nos enseña que llegamos a ser como Jesucristo mientras le contemplamos en el espejo de Su Palabra. El Espíritu Santo que mora en nosotros nos cambia a Su imagen y semejanza. Ocuparnos con otros nos trae distracción. Ocuparnos de nosotros mismos nos trae tristeza. Ocuparnos de Cristo nos trae deleite.
¡Una palabra final! Notarás mientras avanzas que liberarse de la tentación no es una experiencia de una vez para siempre sino un proceso continuo de dependencia de Dios. No importa cuan viejo eres o cuanto hayas aprendido sobre la Biblia, todavía estamos en peligro de someternos a la tentación si quitamos los ojos del Señor. Un hombre muy piadoso solía orar que Dios le guardara de morir como un viejo hombre impío. Todos nosotros necesitamos orar la misma oración (Colosenses 3:1-4).

Capítulo 19

CONDUCTA CRISTIANA ¿Cómo puede saber un cristiano qué hacer o qué no hacer? ¿Es correcto para un creyente ir a bailar o ir al teatro, jugar cartas, fumar, beber, escuchar música rock o participar en otros placeres o diversiones mundanas? “No améis al mundo” (I Juan 2:15). Muchos jóvenes convertidos están luchando por cuestiones similares a las planteadas. Ellos encuentran que ciertas prácticas están claramente condenadas en la Biblia, pero que hay muchas otras, que no están mencionadas. Es el propósito de esta lección proveer al estudiante con una serie de estándares que pueden ayudarle a decidir si deberían o no involucrarse en actividades cuestionables. Una pregunta que debes hacerte a ti mismo es: “¿Lo haría Jesús?”.

A. Primero de todo, ¿está claramente prohibido por el Señor para los creyentes hoy?

Si así es, evítalo como una plaga mortal. Si tú no lo sabes, no lo hagas hasta que hayas tenido la oportunidad de tener una respuesta (I Tesalonicenses 5:22).

B. Entonces, ¿hay algo en ello que pueda glorificar a Dios?

En I Corintios 10:31, leemos esta declaración plena: “Todo lo que hagas, hazlo para la Gloria de Dios”. Antes de involucrarte en la actividad en cuestión, ¿puedes honestamente pedir la bendición de Dios sobre ella, creyendo que Él será honrado a través de tu participación?

C. ¿Es esto “del mundo”? Si lo es, entonces no es “de Cristo”.

Él dijo concerniente a Sus discípulos: “Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:16). Él no era “del mundo” en absoluto. Él estaba aquí, pero no era de aquí (I Juan 2:15-17).

¿Lo hubiera hecho el Señor? Él nos ha dejado ejemplo para que sigamos sus pisadas. I Pedro 2:21.

D. ¿Te agradaría ser encontrado haciendo eso cuando el Señor regrese?

Alguien sabiamente ha remarcado: “¡No hagas nada, digo “nada”, ni vayas a ningún lugar que te causase vergüenza si el Señor regresara en ese momento!” (I Juan 2:28)

¿Puedes sentir libertad de hacerlo cuando recuerdas que el Espíritu Santo de Dios mora en ti?

“¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (I Corintios 6:19; Efesios 4:30).

E. ¿Es una conducta apropiada para un hijo de Dios?

Cuando un hijo del Rey procede de una manera indigna, acarrea desgracia sobre el nombre de su Padre. Así hacen los cristianos que se comportan de una manera inapropiada (Romanos 2:24; Colosenses 1:10).

F. ¿Qué efectos tendrá tu conducta sobre otros?

¿Será un buen testimonio a los no salvos, o creerán que no hay realmente diferencia entre un cristiano y un incrédulo? (II Corintios 5:17) Además, ¿será esto causa para que alguien nuevo en la fe tropiece? El apóstol Pablo nos advierte que ninguno de nosotros debería
ser “piedra de tropiezo o una ocasión de caer en el camino de un hermano” (Romanos 14:13).

G. Finalmente, ¿hay la menor duda en tu mente acerca de eso?

Si la hubiera, entonces no lo hagas, porque “el que duda es condenado… porque todo lo que no proviene de fe es pecado” (Romanos 14:23).

En conexión con este tema de lo que un cristiano puede o no puede hacer, es bueno recordar que “no estamos bajo la Ley, sino bajo la Gracia” (Romanos 6:14-15). Esto no significa que podemos hacer lo que queremos, sino más bien significa que queremos hacer lo que a Dios le agrada porque él ha hecho tanto por nosotros. No evitamos placeres y diversiones mundanas porque debemos evitarlas, sino porque queremos evitarlas. La razón por la cual queremos hacerlo de esa manera es porque Cristo murió por nosotros, y ahora nuestras ambiciones son para vivir de una manera agradable a Él (II Corintios 5:14-15). Dios no dice: “Si se privan de placeres pecaminosos, entonces serán cristianos”. Sino que Él dice, en efecto, a los creyentes: “¡Ustedes son cristianos! Ahora vivan de una manera que sea consistente con su alto llamado” (Efesios 4:1). Existe la posibilidad que un cristiano olvide su digna posición e ir en pos de las cosas del mundo. En tal caso, Dios le hará retornar con amorosa corrección, como un pastor que trae de regreso a su oveja descarriada poniéndola sobre sus hombros alrededor de su cuello. Así que, si la Gracia de Dios es olvidada por un creyente, él será restaurado por el gobierno de Dios.

Capítulo 20

SEPULTADOS EN EL BAUTISMO

¿Qué es el bautismo, y quién debería ser bautizado? Antes que el Señor Jesús ascienda al cielo, Él dio a sus discípulos la Gran Comisión: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:19-20)

Fue el deseo del Señor que, como Sus siervos, fuéramos por todo el mundo con el evangelio, bautizando a aquellos que hubieran recibido el mensaje. El Bautismo es una ordenanza instituida por el Señor mismo. Esto levanta dos preguntas: Primero, ¿cómo es la ordenanza del bautismo llevada a cabo? Segundo, ¿cuál es el significado del bautismo?
En función de encontrar una respuesta verdadera al primer planteo, debemos ir a Hechos 8:26-39. Allí nos encontramos con el siervo de la Reina de Etiopía viajando en su carro y leyendo el libro de Isaías, capítulo 53, en el Antiguo Testamento. Este hombre era un sincero buscador de la verdad, y por eso Dios instruyó a Su siervo, Felipe, para que hablara con él. Felipe le dijo como el Señor Jesús había muerto en el Calvario para que los pecadores pudiesen ser salvados. El viajero creyó en el Señor Jesucristo, y luego le preguntó a Felipe si podía ser bautizado. Puesto que el hombre ciertamente había creído en Cristo, Felipe estuvo de acuerdo en bautizarlo, por lo tanto detuvo el carro cerca de un lugar de aguas. Ahora observa cuidadosamente los versículos 38 y 39: “Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino”. Ahora, ¿cuál es el verdadero significado de esta ceremonia, la cual se llevó a cabo de manera tan simple en un camino desierto hacia el sur de Jerusalén muchos años atrás, y la cual continúa siendo practicada hasta hoy?

A. Primero de todo, es un acto de obediencia a la expresada voluntad del Señor Jesús. (Mateo 28:19)

El propósito no es quitar las inmundicias de la carne, sino mas bien dar al cristiano una buena conciencia hacia Dios, sabiendo que ha obedecido la voluntad del Señor (I Pedro 3:2). Solamente aquellos que han oído y creído deberían ser bautizados (Hechos 18:8).

B. En segundo lugar, Romanos 6:3-5 enseña de que es un símbolo o cuadro de una verdad espiritual.

(1) El agua es un cuadro de juicio y muerte. (2) Cuando Cristo murió, Él fue bajo las aguas del juicio y de la muerte para quitar nuestros pecados (Salmos 42:7). Puesto que Cristo murió como sustituto por el creyente, es igualmente cierto que el creyente murió con el Señor Jesús. En otras palabras, cuando Cristo murió, yo morí. Cuando Él fue sepultado, yo fui sepultado. Cuando Él resucitó, yo resucité. El cristiano ha muerto al pecado, al mundo y al yo. Él ha muerto a todo lo que era por naturaleza, y desde ahora en adelante Dios no lo ve más en sus pecados, sino que lo ve en Cristo, resucitado de los muertos, y poseyendo la vida de resurrección de Cristo (Gálatas 2:20). Por eso, cuando un cristiano es bautizado, está haciendo una confesión pública de que ha tomado su lugar con Cristo en la muerte y sepultura, y
que buscará mostrar a todos que ahora tiene una nueva vida en Cristo (Colosenses 2:12; 3:1-2).

C. La persona bautizada es aquella que no sólo ha sido bautizada en agua literal, sino que cuya vida muestra que la carne, o vieja naturaleza, ha sido puesta en el lugar de la muerte. El bautismo debe ser una cuestión del corazón, así como una profesión de fe externa.

En los primeros días de la iglesia, cuando un creyente era bautizado, frecuentemente era perseguido y asesinado a corto plazo. Aún hoy en tierras paganas, el bautismo puede ser la señal para el principio de una terrible persecución. En muchos países un creyente sería tolerado mientras confiese a Cristo solamente con sus labios, pero cuando públicamente confiesa a Cristo por el bautismo, los enemigos de la cruz abrirán batalla contra él.

Cualquiera sea el costo, cada uno que es bautizado disfruta la misma experiencia que el etíope disfrutó. Escrito está de él: “siguió gozoso su camino” (Hechos 8:39).

Capítulo 21

ELIGIENDO UNA IGLESIA

¿Cómo puede un cristiano saber en cual iglesia congregarse? A manera de introducción sobre este tema, dejemos establecido que una persona es unida a la verdadera iglesia en el mismo momento de su conversión. Esta iglesia está conformada de cada creyente en el Señor Jesucristo, sin importar la raza, color o cultura. Miembros de esta iglesia son hallados por todo el mundo, no obstante la iglesia entera nunca ha sido reunida en un solo lugar.
De todas maneras, es posible para los cristianos en muchas localidades reunirse juntos como miembros de una iglesia local y ejercer las funciones establecidas en las Escrituras. Esta iglesia local es una expresión de la iglesia mundial de todos los creyentes alrededor del mundo. Esta reunión se hace el primer día de la semana (Domingo) y no en el sábado lo cual era un mandato para los judíos del Antiguo Testamento. En los primeros días, los santos se reunían en sus propias casas. Romanos 16:5; Filemón 2. Leemos que “ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). Ahora obviamente la voluntad del Señor es que los cristianos deben reunirse regularmente como miembros de una iglesia. Hebreos 10:25
contiene una advertencia contra abandonar esto, “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”. Por otra parte, grandes porciones del Nuevo Testamento están dedicadas a enseñar a creyentes sus privilegios y responsabilidades como miembros del cuerpo local de Cristo (I Corintios 12).
Sin embargo de alguna manera es un problema para un nuevo convertido hoy saber dónde debería unirse en comunión. Hay muchos diferentes grupos de cristianos, y una amplia diferencia en algunas de sus enseñanzas.

La siguiente lista es por lo tanto designada para ayudar al nuevo creyente a encontrar el lugar correcto. Al mismo tiempo, necesitamos enfatizar que el asunto por entero debería ser un tema de ferviente oración, para que la voluntad de Dios pueda ser claramente conocida. Nuestro entendimiento de lo que la iglesia es, debe provenir solamente de la Palabra de Dios. Tradiciones y costumbres de hombres deben ser puestas a prueba por sus enseñanzas sobre este tema (Isaías 8:20). Recuerda que una falsificación está diseñada para ser lo más real posible, sin embargo conociendo lo verdadero estaremos aptos para discernir la falsificación. Dios te guiará mientras compruebas lo verdadero por la Palabra de Dios y de ese modo pruebas las iglesias por Sus evaluaciones.

A. Debes estar seguro que el grupo con quien te identificas reconoce la Santa Biblia como la Inspirada e Infalible Palabra de Dios, y se someten a las Escrituras como la final autoridad en todos los asuntos de la fe y de la práctica. No es suficiente decir que la Biblia contiene la Palabra de Dios: la Biblia es la Palabra de Dios. Por lo tanto es absolutamente verdadera, y debemos creerle y obedecerle (II Timoteo 3:16-17).

B. Debes estar seguro que aquellos con quienes te reúnes son absolutamente claros acerca de la persona de Cristo. Muchos están dispuestos a admitir que Cristo fue un gran líder, un gran maestro, y tal vez el más grande hombre que haya vivido, o aún pueden llegar a usar la palabra “divino” al describirle. Pero la gran verdad concerniente a nuestro bendito Salvador es que Él es Dios, y no creeremos nada inferior a esto. Colosenses 2:9.

C. Una tercera cosa importante para observar es sana doctrina concerniente a la obra de Cristo. La Escritura nos enseña que el Señor Jesucristo vivió una vida sin pecado, que Él voluntariamente murió por nuestros pecados en la cruz del Calvario, que fue sepultado, que resucitó y ascendió al cielo, donde está ahora sentado a la diestra de Dios el Padre (I Corintios 15:1-4).
La salvación es obtenida sólo por fe en Él y aparte de toda obra o mérito humano (Gálatas 1:6-9). Debes averiguar con certeza lo que enseñan acerca de Su preciosa sangre, aparte de la cual no puede haber perdón de pecados. Además de verificar los 3 puntos primarios citados arriba, deberías asegurarte que esa iglesia local no contradice, ni por palabra ni por práctica, las siguientes importantes verdades concernientes al cuerpo de Cristo:

ORDEN DE LA IGLESIA

A. Cristo es la cabeza de la iglesia. Colosenses 1:18-19; Efesios 1:22- 23. Ningún hombre puede atribuirse esta posición. Donde Cristo es reconocido como Cabeza, la iglesia mirará a Él y sólo a Él para determinaciones y guía.

B. Todos los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo (I Corintios 12:12-13). Todos los hijos de Dios deberían por lo tanto ser bienvenidos a la comunión de la iglesia. (Hay, de todos modos, 2 excepciones a esta regla. Aquellos que tienen doctrina no sana, II Juan 10, o aquellos que están viviendo en pecado, I Corintios 5:13, deberían ser excluidos hasta que sean restaurados al Señor.) Ningún no creyente debería ser recibido a sabiendas en la comunión de la iglesia.

C. Todos los creyentes son sacerdotes (I Pedro 2:5-9). En el Nuevo Testamento, no hay distinciones entre sacerdotes y pueblo. En el Antiguo Testamento un sacerdote era alguien colocado entre Dios y los hombres para ofrecer sacrificios en nombre de ellos. Sin embargo, ante la muerte de Cristo, el velo del templo fue roto mostrando que ahora cada cristiano tiene acceso directo a Dios en todo momento (Marcos 15:27-38). Todos hemos llegado a ser sacerdotes delante de Él (Apocalipsis 1:5-6). Todos los cristianos pueden ahora entrar por fe a la presencia de Dios, brindando sacrificios de alabanza, adoración y servicio. En los primeros días de la iglesia todos los miembros eran estudiantes de la Palabra, todos eran ganadores de almas, todos estaban ocupados para Dios. Eso mismo debería caracterizar a la iglesia de hoy.

D. La autoridad del Espíritu Santo debería ser reconocida. Ya sea en la adoración o en el servicio, ministerio o disciplina, debería haber libertad para que el Espíritu Santo dirija a través de las Escrituras que Él mismo inspiró. Su guía y autoridad no deberían ser limitados por ceremonias de hombres u organización humana (II Corintios 3:17; Efesios 4:3). Resumiendo, entonces, un nuevo creyente debería tener comunión con
aquellos que reconocen la Biblia como su única guía, con quienes tienen un sano concepto de la Persona y Obra de Cristo, y buscan asumir las enseñanzas del Nuevo Testamento con respeto a la iglesia y sus funciones.

Capítulo 22
ESPERANDO LA VOLUNTAD DE DIOS

¿Cómo puede un cristiano saber la voluntad de Dios para su vida? Todo cristiano debería estar intensamente interesado en saber la voluntad de Dios para su vida. Si el Plan del Señor no es conocido y obedecido, entonces nuestras vidas están malgastadas, y perderemos el “bien hecho” del maestro.

Acerca de elfaroestaencendido

En este blog encontrarás información sobre las actividades, recursos, servicios e instalaciones de la Iglesia Evangélica Faro de Luz en Mayagüez. Únete a la discusión y déjanos saber tus impresiones. Este espacio, de elfaroestaencendido es para que te enteres de las últimas noticias, seminarios, talleres, congresos, simposios, conversatorios y adiestramientos llevados a cabo por los miembros y feligreses de la Iglesia. El “Blogs” te proveerá las herramientas adecuadas para iniciar o completar el conocimiento de todo lo que quieras saber y de los últimos acontecimientos a la luz de la palabra de Dios. Un faro encendido en Mayaguez para alumbrar a todos los extraviados, tristes y sin esperanza Nuestra Visión: Somos una iglesia con propósito. Queremos impactar nuestra ciudad; levantando estructuras para edificar hombres nuevos, mediante los principios de la palabra de Dios, el amor de Jesucristo y el poder del Espíritu Santo. Nuestra Misión: Llevar a las personas al conocimiento de Jesucristo y a la madurez espiritual creciendo en los cinco principios de una iglesia con propósito: Adoración, Compañerismo, Discipulado, Servicio, Evangelización. Un faro encendido para alumbrar a todos los extraviados, tristes y sin esperanza.
Esta entrada fue publicada en Adoración, Alimentación, Alma, Charla, Conferencia, Conocimiento, Crecimiento Espiritual, Dios, Espíritu, Espíritu Santo, Estudio Biblico, Evangelizar, Familias, Guerra Espiritual, Iglesia, Información, Jehová, Jesucristo, Jovenes, Matrimonios, Música Cristiana, Muerte, Niños, Padres, Predicaciones, Salvación Espiritual, Sanidad, Vida. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s